martes, 29 de marzo de 2011

¡Y el nazi era Perón!

Queda claro, supongo: Perón trajo a cuanto nazi quiera Uki, pero no les dio poder. No condicionaron su ideología ni actuaron en la sociedad argentina. Salvo si uds. dicen que ellos hicieron autoritario a Perón (¡como si Perón lo necesitara!) y que hay en la ideología peronista (en la idea de la “comunidad organizada”, como se suele decir) algo de nazismo. Pavadas. En cambio, señores, los norteamericanos, quienes acaso no hayan llevado II nazis a la Casa Blanca, sin duda los llevaron al Pentágono y les dieron enorme poder.

Todos han visto o debieran ver esa formidable película de Stanley Kubrick que lleva por título Dr. Strangelove. Llamada por aquí Doctor Insólito o Cómo aprendí a no preocuparme y amar la bomba. Film de 1964, presenta a un científico en una silla de ruedas que sostiene todo el tiempo su brazo derecho con su brazo izquierdo. Siempre que el brazo derecho se le escapa hace el saludo nazi y el Dr. Strangelove exclama: “Heil Hitler!”. El éxito del film de Kubrick tapó injusta y tristemente otras dos formidables películas. Una es Fail Safe, también de 1964, dirigida por Sidney Lumet e interpretada por Henry Fonda. Y la otra es más conocida por aparecer habitualmente por las pantallas de televisión, por cable o por aire, desde hace varios años. Es The Bedford Incident (ridículamentetraducida como Al borde del abismo, que es la traducción del célebre film de Hawks con Bogart y Bacall). El film es de 1965. Es la historia de un paranoico halcón norteamericano que comanda una destroyer con carga atómica. Se larga a perseguir a un submarino ruso en aguas de Groenlandia.

Todo termina en un desastre. Pero el detalle es éste: el asesor del macartista, paranoico y casi demente conductor de la nave (Richard Widmark) es un nazi. Sí, tal cual. Esto habla bien del cine norteamericano. No necesitan que vaya Uki Goñi a decirles que pusieron a nazis en puestos importantes. No, ellos solitos se dan cuenta y hacen muy buenas películas sobre el tema. Lo notable del film es que el nazi (Eric Portman) termina siendo más sensato que el Capitán Widmark, quien acaba por hacer volar todo y presumiblemente desata una Tercera Guerra Mundial. Estas tres películas forman un corpus sobre la Guerra Fría de alto valor cinematográfico. Pero hay algo peor. ¿No entraron nazis a la Casa Blanca?¡Por favor! Los yankis fueron mucho más vivos que Perón. Si Perón se mandó ese papelón con su sabio nuclear Ronald Richter, los yankis se importaron al más brillante científico nazi, al tipo que casi le hace ganar la guerra a Hitler. Nada menos que a Wernher Magnus Maximilian Freherr von Braun. O más sencillamente: Wernher von Braun. Con respecto al tan sonado affaire Ronald Richter, a quien Perón importó para que le hiciera la bomba atómica y el tipo resultó siendo un fiasco, cosa que el gorilismo explotó hasta niveles extremos, recuerdo a un militante de la JP que decía perplejo: “No entiendo. Se equivocó, ¿y qué hay? ¿Qué quieren demostrar? ¿Que Perón era boludo?”. Impecable razonamiento. Porque o Perón era el demoníaco nazi que hundió a la democracia argentina o frenó a la revolución social que ya estallaba en el ’45 o era un boludo porque había traído a Richter. Las pavadas del chiquitaje gorila son asombrosas. Sí, Richter era un tarado recalcitrante. Sí, Perón se comió un buzón. ¿Y? Perón habrá sido muchas cosas: un político sagaz, maquiavélico, pragmático, un tipo de corazón frío, un tipo del que nunca sabremos si quiso o no verdaderamente a alguien, ni siquiera a Evita, un tipo al que con todas esas características no precisamente maravillosas le alcanzó para ser el caudillo de masas más poderoso de la Argentina y para crear un partido que hoy, aunque afortunadamente descafeinado, todavía gobierna.

Pero, ¿un boludo? No, la acusación se revierte contra quienes pretenden demostrar eso basándose en el affaire Ronald Richter. Esos, de boludos, todo. Volvamos a Wernher von Braun. Por decirlo rápido: es el tipo que le inventó a Hitler las bombas V2 con las que asoló la ciudad de Londres y es, al mismo tiempo, el tipo que les puso a los yankis al hombre en la Luna. De a poco. Veamos: Wernher von Braun nace en Alemania en marzo de 1912. Siempre le apasiona la cohetería espacial. Es eso que los yankis llaman un rocket scientist. Un científico de aparatos a reacción. Entra, de joven, en las filas de las SS. Se enrola luego en el Ejército Alemán. Quiere desarrollar misiles balísticos. Entró en las SS, aclaro, antes de que Hitler llegara al poder. Trabajando para las SS obtuvo un doctorado en ingeniería aeroespacial. ¡Miren a las SS! Y todo el mundo sólo se fija en que montaron campos de concentración y mataron a seis millones de judíos. Pues no: también le permitieron obtener a Von Braun un doctorado en ingeniería espacial. Que se sepa, acaso el mundo lo ignore o lo haya olvidado. Sigue su carrera brillante Herr von Braun. El alto mando alemán le encarga la elaboración de un cohete capaz de atacar territorio enemigo. Wernher von Braun, indignado, huye de Alemania y se refugia en la patria de la libertad y la democracia, Estados Unidos, donde... No, no es así. Wernher se queda en Alemania, como buen nazi que era.

Wernher von Braun diseña los modelos A3 y A4 que entusiasman al Führer. Hitler le ordena la producción masiva de los mismos. Wernher les pone el nombre de V2. Hitler, con ellos, se dispone bombardear a Londres. No es sencillo construir masivamente los V2. Werhner von Braun reclama entonces más contingente humano. Y emplea obreros-esclavos que le son enviados de los campos de concentración y exterminio, algo que Werhner, siempre concentrado en lo suyo, ignora por completo. De lo contrario, humanitariamente se habría opuesto. ¡El tipo era un miserable! Hacia el fin de la guerra se habían arrojado 1155 bombas V2 contra Inglaterra y 1625 contra Amberes y otros objetivos del continente. No hay experto militar que ignore un hecho fundamental: si Von Braun hubiera empezado antes la producción en masa de las bombas V2, Alemania habría ganado la guerra. Los aliados bombardearon los laboratorios de Peenemünde, donde trabajaba Von Braun con sus obreros-esclavos, pero no mataron a Von Braun, que ya se había ido en busca de los yankis. Mataron a todos los que hacían trabajo esclavo.

Wernher, entre tanto, iba en busca de la libertad. Los norteamericanos habían organizado la operación Paperclip destinada a capturar científicos alemanes y ubicarlos bajo su dirección. Wernher von Braun se entrega junto con otros quinientos científicos de su equipo. Los rusos se lo pierden. También lo quería para su equipo Sergei Korolov. A papá Stalin también le importaba un reverendo rábano que Wernher hubiera sido SS, que haya utilizado obreros-esclavos de los campos de concentración, que sus bombas V2 hayan arrasado buena parte de Europa, nada. Lo quería para él. La guerra que se iniciaba era otra y los cerebros alemanes eran muy codiciados. Ni hablemos de lo que Alemania misma hizo con los nazis, a los que integró masivamente a su resurrección. Pero sigamos con Wernher. Falta lo mejor. Lo más espectacular. ¡Es tanto lo que el mundo y todos nosotros le debemos! Wernher se hace ciudadano norteamericano.

Algo que ocurre el 14 de abril de 1955. Es un héroe. Su cohete V2 es la base de toda la cohetería que desarrollan los rusos y los yankis en la carrera espacial. En 1960, encontramos a Wernher en la NASA. Se le encomienda la construcción de los gigantescos cohetes Saturno. ---------- Pero antes, en la década del ’50, Wernher ya era muy conocido por sus artículos en la publicación semanal Cullier, la más importante de ese momento. Y aquí viene el dulce “toque” Disney: Wernher participa en tres programas de televisión divulgando temas de exploración espacial. Patrocina la Walt Disney Corporation. No sean amargos: ¿no es esto conmovedor? El SS y Mickey Mouse juntos, dejando atrás sus diferencias, acaso mínimas, y divulgando la ciencia de la cohetería para los niñitos americanos. Aún, dije, falta lo mejor. Wernher tiene en sus manos la fabricación de los cohetes Saturno. Se convierte entonces en el director del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA. Diseña, así, el Saturno V. Que el tipo era un genio, lo era. Que había sido un SS, también. Que había reventado a bombazos a los ingleses y a los belgas y a otros países, también. Que había utilizado obreros extraídos de los campos de concentración y exterminio, también. Pero eso, ¿qué importaba? ¿Qué podía importar si Wernher von Braun, durante los años 1969 y 1972, con el cohete Saturno V... ¡lleva al Hombre a la Luna! Caramba, lo que es la historia humana. El hombre llegó a la Luna de la mano de un SS.

¿Recuerdan ustedes esas jornadas maravillosas de 1969? Yo sí, porque soy un veterano y serlo tiene sus grandes ventajas. A veces sentís que la Historia se te entrega en totalidad y la podés ver desde un lado que siempre se te negó, porque, sencillamente, eras joven. Es cierto, estás más cerca de la Parca, estirás la pata en cualquier momento, pero disfrutás de la posibilidad de un saber más añejo, más totalizador. Bien, se acabó el interregno sentimental.

Wernher nos sigue reclamando. Las jornadas de 1969, decía. Fueron así: el mundo entero estaba fascinado por una conquista, no de los norteamericanos, sino del Hombre. Era el Hombre el que había llegado a la Luna. Igual, los yankis clavaron ahí su banderita, alevosamente. Todos miraban la tele. Todos exclamaron extasiados cuando ese Armstrong dio unos saltitos en el suelo ceniciento del planeta de los enamorados. Aquí manejaban la transmisión de TV Mónica Mihanovich, creo que así se llamaba en ese entonces,y el más que agradable Andrés Percivale. De pronto, ¡aparece Nixon! ¡Y se pone a hablar con Armstrong! Increíble: el hombre habla desde la Tierra con el hombre que está en la Luna. Durante esos días, Nixon había ordenado un ataque masivo de sus poderosos bombarderos B52 sobre Vietnam del Norte para terminar de una buena vez con esa maldita guerra que no podían ganar y les arruinaba esta fiesta espacial.

También durante esos días se hace el Cordobazo en la Argentina. Pero es el mundo el que festeja. ¡Hemos llegado a la Luna! Se ha cumplido el sueño de Herbert George Wells, ese visionario. El film de Georges Méliès es realidad. El Hombre, así, con mayúscula, ha escrito una de las páginas fundamentales de su Historia. Todo gracias a Wernher. Que ya sabemos quién había sido. Amigo de Hitler, pudo haberlo llevado a ganar la guerra si disponía de un poco más de tiempo. En ese caso, habría sido el bueno de Adolf quien hablara con algún Armstrong alemán, y bien nazi, sobre la gran hazaña del género humano. ¡Y el nazi era Perón!

Fuente: Jose Pablo Feinmann, Peronismo: Filosofía política de una persistencia argentina, Planeta, 2010.

4 comentarios:

Unknown dijo...

PENSABA QUE ERA MAS INTELIGENTE EL ARTICULO... pero lo resumo de una forma... PABLO FEIMAN... a quién le ganaste? PERON IMPORTO aquellos científicos que nunca se exorcisaron de lo que PERON empezó a CONSUMIR con su viaje a Cortina d´ampezzo... SEDE de la primera Brigada Alpina... la MAS CAMISA NEGRA de el DUCE.

SuperLumpenproletariat dijo...


Perón fue nazi más allá de sus circunstanciales posibilidades



+ Perón NO pudo cerrar el Congreso (ni falta que le hizo)
+ Perón NO dejó Sindicato importante sin intervenir o copar o socavar (saludos a Cipriano)


¿¿Acaso la "3ª posición" no es la más notoria muestra de fascismo??

Perón nunca confesó su Ideología, pero no por eso deja de resultar evidente.

SuperLumpenproletariat dijo...


¡Y el nazi era Perón!


Ajá: los yankis TAMBIÉN eran nazis... ¿y? ¿Acaso no es claro que el nazi-fascismo es RECONTRA-REACCIONARIO? ¿Es para sorprenderse que en EE.UU. y en la Argentina del "primer trabajador" se persigan comunistas (NO stalinistas)? (Comunistas y "libre-pensadoristas" y todo bicho que ande suelto)


¡¿¡¿Perón SE EQUIVOCÓ CON RICHTER!?!?

¡¡¡Perón sacó chapa de «Dictador de Costa Pobre», con el ayudante técnico!!!

¡Por supuesto que nadie puede achacarle "ignorancia en Física Cuántica"! ¡Eso le pasó por estar -«rodeado de Alcahuetes y Chupamedias»-, como confesara él mismo!
NI Richter NI Einstein NI EL CONGLOMERADO DE LA C.E.R.N. pudieron (¡aún!) lograr la Fusión termonuclear controlada.... no sé si se entiende.........

Y la vigencia del peronismo habla pestes de la republiqueta bananera que nunca dejamos de ser, más que de las "virtudes" del aprendiz de Mussolini.
(¡Que pavada eso de W.V. Braun y que "los SS le permitieron hacer una carrera espacial"..!)


Perón fue nazi en sus políticas. Paradójicamente, quiso servir a Inglaterra, pero ésta colapsó de todas formas. Eran los tiempos del agresivo y frenético imperialismo yanki.

«BRADEN O RUNCIMAN» debió ser el slogan. Así lo sugiere Ernesto González, entre otros.

SuperLumpenproletariat dijo...

Y el hecho de que los nazis hayan venido a la Argentina con la complicidad de Perón o no, NO nos debe distraer de su concreta política anti-popular, no dejemos de ver la Disolución arbitraria e injustificable del Partido Laborista.. o la C.G.T. llena de -"alcahuetes y ch..."-

¡Que la Dictadura de Videla y Massera NO CUBRA la Masacre de Ezeiza, ni la Triple A del Heredero!!