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lunes, 5 de septiembre de 2011

"Cómo habría de pasarles, desde sus cómodos lugares del notemetás y poralgohabrásido"

La última vez que la vi a mi hermana fue cerca de “la mandarina”, zona sur de Rosario. La mandarina era una construcción cerca del frigorífico Swift que alguna vez había estado destinada a tener un monumento a Evita, pero que jamás se dio, y quedaron estos gajos de cementos circundando…nada. Adriana se acercó a mí en contraluz.

Le vi su panza redonda, hermosa circunferencia de vida, a medida que se iba acercando con el sol a su espalda. La luz jugaba otras luces en su pelo y su contorno.La vi tan hermosa.

Lástima no haber sabido que iba a ser la última vez. No me hubieran podido separar del abrazo. Pero no supe. Pero no presentí.

Un chico que estaba detenido -porque de chicos hablamos- le dijo a su madre que le diga a mi madre que los chicos estaban muertos y enterrados en el cementerio La Piedad. Y que la nena había pasado por el Juzgado de Menores.


Patitas de recién nacida en la Maternidad Martin que coincidieron con patitas de NN secuestrada el 4 de setiembre del ’77, con documentación preparada y lista por jueza de menores cómplice para darla de adopción al que estuvo en el secuestro de sus padres.

Cinco meses estuvo perdida.

A sus nueve meses, encontrada y recuperada.

La esperaba en el departamento de San Luis 1119, 4° piso
, de Rosario. Mi madre la subía en el ascensor antiguo, de rejas. Estaba en un cochecito, ella, tan buscada, tan parecida a su madre. Abrí las rejas del viejo ascensor, y me largué a llorar.

Todos llorábamos.
Fui al cine a ver una película, “Julia”, sobre un hecho verídico.

Julia, miembro de la resistencia en Alemania durante la segunda Guerra Mundial; su amiga, Lillian Hellman, esposa del escritor Dashiel Hammet, fue a Alemania sirviéndole de correo. Julia desapareció en esos días. Estaba embarazada y tuvo una niña, la que su amiga Lillian nunca dejó de buscar. Jamás la encontró.

Aún habiendo encontrado a mi sobrina, me paré en el cine con una inmensa angustia en el pecho, gritando “¡hay que encontrar a la nena!”.

No me acuerdo quién me hizo sentar, volviéndome a la realidad, mi realidad.

Yo tuve suerte.
Tuvimos suerte.

Más suerte que más de 400 familias que aún esperan noticias, que esperan saber que sus nietos, sobrinos, primos, sobrevivieron, llevando la sangre, la carne, la genética y la historia de sus seres ausentes, asesinados, torturados, masacrados…como retoños del árbol querido, extrañado, en falta eterna, en vacío de lugar en la mesa, en los festejos, en los aniversarios, en los nuevos nacimientos, en…siempre…en siempre…ausencia.

Escucho en los medios, escucho mucho.

Que Clarín, que manipulación, que se le debe exigir perdón al gobierno, que la oposición… Las mujeres que entonces tenían 40, 50 años, hoy tienen 80, 90. Sus mesas siguen vacías. Su dolor, intacto.

No hay retoños del árbol caído. No están sus risas, su juventud, sus caras tan parecidas a los queridos ausentes. Está la inmensa desolación de pensar que tal vez se los crucen en alguna esquina; la desesperación de tratar de encontrar parecidos en caras desconocidas.

Estela de Carlotto es hoy el enemigo.
Las Abuelas, son hoy el enemigo.

Estas mujeres, despojadas de sus hijos y de sus nietos, son hoy la comidilla de aquellos a los que nunca les pasó nada, y cómo habría de pasarles, desde sus cómodos lugares del notemetás y poralgohabrásido. Desde sus mezquinos intereses.

No sufrieron escarnio, ni allanamientos, ni persecuciones, ni extorsiones, ni pasaron más de tres décadas siendo parias sociales, golpeando puertas que jamás se abrieron.

Se levantan voces airadas ahora, en la seguridad de la democracia, las mismas voces que jamás se levantaron cuando vivíamos el horror día a día, cuando el protestar significaba, tal vez, perder la vida; pero entonces, no hubo voces airadas: solamente las de estas mujeres, dueñas de ovarios del tamaño de una galaxia.

Cobardes. Mierdas cobardes en época de elecciones, tratando patéticamente de quedar bien para conseguir los votos de la derecha. Pequeñas mierdas cobardes. Oportunistas.

Les deseo un segundo, sólo un segundo, nada más que un segundo, estar en el cuerpo de cualquiera de nosotros.

Les deseo un segundo, sólo un segundo, nada más que un segundo, la desesperación de no saber dónde está su hijo, su hermano, su nieto, la certeza de la tortura sobre el cuerpo amado, la desaparición de esos retoños queridos.

Realmente, se los deseo.
Pero los escucho hablar, y, creo, que ni aún así.

Laura Elena Tasada.
Rosario, julio de 2011

martes, 2 de agosto de 2011

Entrevista a Raúl Alfonsín

Autor: Felipe Pigna

¿Por qué cree que tanta gente apoyó la dictadura e inclusive acuñó frases como "algo habrán hecho"?

Era una situación muy difícil, muy dura, cada uno con miedo, era muy difícil encontrar en el miedo la posibilidad de actitudes altruistas porque cada uno estaba encapsulado en su propia privacidad y sentía lo exterior como riesgoso. Ha habido también un aspecto de psicología social importante, como un “sálvese quien pueda”. Muchos no se preocupaban demasiado, ni siquiera se enteraban de lo que estaba sucediendo. Sería útil recordar el poema de Bertolt Brecht que decía que porque no le tocaba a él creía que no le iba a tocar nunca.

En lo personal, ¿cómo lo vivió?

Los que estábamos en política no nos podíamos reunir de ninguna manera. Nos juntábamos cuatro y venía la policía y nos sacaba. Para los que actuábamos con mayor fuerza en la defensa de los derechos humanos, se había hecho muy complicado todo. Yo recuerdo que en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos nos reuníamos en algunos templos y la policía sabía, estaban afuera en los celulares, y no era nada gracioso saber que estaban por allí.

¿No cree que los partidos políticos mayoritarios antes y durante la dictadura no estuvieron a la altura de las circunstancias?

Los partidos veníamos trabajando mucho, pero era evidente que se había llegado a una situación como nunca había vivido la Argentina, con más de 10.000 desaparecidos que después fueron comprobados por la CONADEP. Deben de haber sido más, pero por lo menos 10.000 comprobados, y con una parte de la guerrilla y la subversión, con una filosofía que atentaba también contra la Argentina y contra la sociedad, porque era una concepción fascista de izquierda, que no tenía en cuenta para nada los conceptos de la democracia. Hay un libro muy interesante que se llama La soberbia Armada, de Pablo Giussani donde se pone precisamente de manifiesto lo que era esto. En una reunión, por ejemplo, de periodistas del diario El Mundo -que había cerrado y se había despedido a su personal- se comenzó a discutir si la libertad de prensa no era una libertad burguesa. A esta situación se había llegado, con fanatismos y con gente que condujo, por reacción contra todo lo que había venido pasando con anterioridad, a la juventud argentina hacía un verdadero holocausto.

¿Qué actitud asumió frente al episodio Malvinas?

Con las Malvinas se manifiesta una gran explosión popular, una alegría súbita y pasajera, momentánea. Yo creo que fui el único argentino que no me sumé a esa euforia.

Bueno, no creo que el único…

Seguramente habrá habido muchos, pero entre los que estábamos en la vida política, yo era el único que creía que íbamos a terminar en un desastre, como en el que realmente terminamos. Porque la situación que quedó después fue mucho peor y aún hoy la estamos padeciendo.

¿Con qué país se encontró cuando asumió el gobierno en diciembre de 1983?

Nos encontramos con un país muy especial. Se había producido un extraordinario crecimiento de la deuda externa, y a nosotros nos tocaba administrar el país con esta crisis de la deuda externa, crisis que no asumió nadie… Por eso, durante todo mi gobierno, las cosas malas que sucedían en la Argentina eran atribuidas a errores, equivocaciones y aun hasta perversidades del gobierno. Estábamos en cesación de pagos desde el punto de vista económico y era una situación sumamente grave por cuanto no había crédito para el sector público ni para el sector privado. Además, por ejemplo, podía aterrizar un avión de Aerolíneas Argentinas en un aeropuerto y lo podían embargar.

Ustedes sabían que el contexto internacional no ayudaba demasiado, Thatcher, Reagan, el neoliberalismo a pleno y los llamados "organismos multilaterales de crédito" que actuaban como agentes de esas ideas…

Nosotros teníamos que luchar contra cúmulos de ideas nuevas en el campo económico y social: el neoconservadurismo, que potenciaba el mercado y que pretendía un estado mínimo, prácticamente desertor, que consideraba que era inocua cualquier medida que se tomara en defensa de los sectores más necesitados. En el marco de esta concepción neoconservadora -que algunos llaman también neoliberal- y en el marco de una vulnerabilidad mayor de la economía Argentina por el problema de la deuda, habíamos perdido independencia. Éramos más dependientes y, en consecuencia, cuando teníamos que recurrir al crédito internacional, los organismos internacionales de crédito -el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial- establecían condiciones que estaban de acuerdo con esas concepciones del estado neoconservador, el estado desertor.

¿En qué quedó la promesa de campaña “con la democracia se come, se cura, se educa”? ¿No fue un error atribuirle al sistema democrático cualidades de una especie de panacea prescindiendo de los condicionamientos de esos factores de poder a los que usted aludía recién?

Nosotros, desde luego, queríamos poner en marcha lo que habíamos pensado toda nuestra vida, que era la concepción del estado de bienestar, y habíamos dicho durante la campaña: “con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura” y pusimos en marcha el Plan Alimentario Nacional (PAN), que fue realmente aplaudido por organismos internacionales, que vinieron a estudiarlo acá porque tenía poquísimo gasto de administración. Decíamos “con la democracia se educa” y pusimos en marcha el Plan de Alfabetización, el plan ABC, que daba útiles escolares a millones de niños pobres. Terminamos con la limitación extraordinaria que existía con anterioridad para el ingreso a las facultades. Éstas eran las políticas de esta concepción fundamental y básica del estado de bienestar. Uno llega con un conjunto de ideas y convicciones que no puede aflojar y hay que mantenerse.

¿Qué pasó con la famosa frase de Alem “Que se rompa pero que no se doble”?

Muchas veces lo que uno comprueba es que el camino más rápido para llegar desde aquí hasta acá no es una línea recta, sino que hay que hacer algunas curvas.

¿Cuál fue el criterio para procesar a las cúpulas militares y guerrilleras?

Hay tres formas de atender el problema de los derechos humanos para atrás: una es la amnistía y el olvido, que se ha aplicado en todos los países del mundo. La otra forma es la de pretender procesar absolutamente a todos los que puedan parecer imputables.

Eso no se ha aplicado nunca en ningún país de la tierra. Y la última, finalmente, es la de buscar conductas paradigmáticas para demostrar que no hay impunidad. Eso es lo que pretendimos nosotros. Por eso, al mismo tiempo que procurábamos la detención y procesamiento de la subversión, también lo hicimos con las Juntas Militares, ¿verdad?

¿Qué urgencia política lo llevó a enviar al parlamento la Ley de Punto Final?

Ni los jueces militares, ni los civiles, hacían marchar los expedientes y esto me estaba poniendo en una situación cada vez más grave, porque las tensiones militares subían extraordinariamente. En consecuencia, yo advertí la necesidad de movilizar a los jueces y establecer un punto, que fue la llamada “Ley de Punto Final”, después del cual, quienes no hubieran sido procesados, debían quedar afuera del proceso. Se comenta esto como si hubiera sido un verdadero desastre, pero, lo que nadie dice es que aumentó considerablemente el número de los procesados porque todos los jueces procesaron a todos los que tenían imputados. Fue una medida que aceleró el proceso, movilizó las instancias, pero a costa de haber aumentado enormemente, y a veces de manera inadecuada el número de procesados en la Argentina. No hubo absolutamente ningún perjuicio desde el punto de vista de los derechos humanos. Las cosas seguían marchando.

Pero la multiplicación de los juicios aumentó el malestar militar y llevó a la sanción de la Ley de Obediencia Debida, que implicó la libertad para centenares de represores y torturadores…
El tema llegó a una situación tal que finalmente los juicios se extendieron también a otros niveles más bajos, y la situación se puso tremendamente grave. Yo me había obligado a volver a lo inicial de la ley que establecía la presunción de que quienes hubieran actuado cumpliendo órdenes estaban equivocados. Había un error acerca de la legitimidad de la orden impartida. El tema de la Obediencia Debida no es un tema mío. En definitiva, se hubieran llevado a la Corte todos los juicios y la Corte hubiera tenido que operarla, porque era la ley más benigna al momento de la comisión del delito y éste es un axioma del derecho penal. La corte habría tenido que referirse a este tema y juzgar en la forma en que yo le digo.

¿Por qué no se respetaron los tiempos procesales legales?

Porque esto iba a tardar mucho y no estaba bien la situación económico-social. Estábamos perdiendo legitimidad económico-social. La cuestión estaba poniéndose demasiado dura. Entonces, volví a la idea original de los diferentes grados de responsabilidad. Por otra parte, esto que se llamó la Ley de Obediencia Debida estaba en el Código de Justicia Militar. Quiero resaltarlo porque en el año 1925, cuando se sanciona el Código de Justicia Militar, el entonces diputado Alfredo Palacios ya había dicho que una obediencia de este tipo era incompatible con la democracia.

De modo que usted admite que es un concepto absolutamente cuestionable…

Sí, pero tuve que llegar a esta solución a los efectos de que tuviéramos la certeza de que gozábamos de los derechos humanos para adelante. Estuve mucho tiempo muy preocupado por este tema. ¿Hasta dónde podía arriesgar? Y hoy pienso a veces que he arriesgado demasiado, porque lo que hicimos nosotros no conoce antecedentes en el mundo; no sólo las juntas habían quedado detenidas y condenadas, sino también otros militares importantes que habían tenido un accionar manifiesto en todos esos episodios atentatorios de los derechos humanos.

¿Qué conversó con Rico en la Escuela de Infantería aquel domingo de las Felices Pascuas?

Cuando llegué a la Escuela vi a un muchacho joven que estaba muy nervioso, muy sensible. Me pareció una persona sincera. Venía de las Malvinas; estaba muy emocionado. Tanto Rico como este muchacho me decían que no realizaban una acción contra el Gobierno, sino contra su Jefe.

Se suponía que el Jefe era usted.

Claro, yo era el jefe, sin dudas. Era Comandante en Jefe, como lo establece la Constitución. En Semana Santa logramos encontrar soluciones sin derramamiento de sangre. Son mentiras que hice ningún tipo de negociación. No hubo ningún tipo de negociación. Se llegó a imputar que no había cumplido con la negociación. Creo que hoy se acepta que no hubo tal negociación... Y bueno, pusimos a disposición de la justicia militar a todos los que habían actuado, y así se actuó.

¿Por qué fracasó el Plan Austral?

Nosotros teníamos que vencer todas las dificultades. Teníamos que terminar en lo posible con la inflación y, al mismo tiempo, no cumplir con lo que nos pedía el FMI, que era un déficit que llegaba a tal punto del presupuesto que hubiera significado, bueno, todo lo que vino en gran parte después, una enorme desocupación. Entonces, hicimos una experiencia propia muy secreta. Es increíble haberlo tenido tan en secreto.

Hasta que Ámbito Financiero lo publicó en tapa un día antes.
Es cierto. Hubo alguna filtración. Trabajó bastante gente dirigida por Juan Sourrouille y dio resultado en su primer tiempo, pero de entrada nomás se reunieron para ver como podían combatirlo. En un principio los resultados del Plan Austral fueron extraordinarios, pero al mes de ponerlo en marcha, los sectores sindicales se montaron en una real legítima defensa de los derechos de los trabajadores y, en el marco de una crisis, no podíamos satisfacer nosotros todas las demandas. Esa era nuestra preocupación. Trajo cierta frustración en la Argentina.

¿Quiénes se unieron para combatirlo?

Bueno, se reunieron representantes de una oposición que entonces teníamos muy sistemática, muy dura.

¿Puede definir claramente a aquella oposición?

No. Creo que hay que hacer excepciones, no incluir a todos, digamos. No sé. Puede haber alguno que me diga “no, no es cierto”. Lo que pienso es que salvo a nosotros, que estábamos muy contentos, a nadie le gustó mucho el Plan Austral. Debía haber motivaciones políticas. Desgraciadamente en nuestro sistema, durante mucho tiempo, se ha supuesto que para que la oposición llegue al poder el gobierno tiene que fracasar. Esto es un desastre porque el que fracasa es el pueblo, es la Argentina, es la Nación.

La gente recordaba los slogans de campaña y quería comer, educarse y curarse…

La gente pensó que lograda la libertad, iba a encontrar solución para todos sus problemas y la crisis dijo que no. Sufrimos hasta 14 huelgas generales y miles de huelgas particulares, con una prédica de la izquierda tremendamente dura -todo lo blanda que había sido contra la dictadura-, y con una prédica de la derecha también tremendamente dura. Es lo que le pasa, por lo general, a los gobiernos que aspiran a reformas sociales y a soluciones de tipo social, a la democracia con contenido social. En el marco del liberalismo político recibimos la andanada de los dos lados.

¿Por qué, tras los éxitos iniciales que provocaron cierta sensación de estabilidad, volvió la inflación hasta transformarse en hiper?

En ese momento se vivió la caída de los precios internacionales de los productos agropecuarios. Fue una caída estrepitosa que nos obligó a poner impuestos. Poco a poco, tuvimos que emitir, porque habíamos quedado desfinanciados por la caída de los precios. Todo esto se daba mientras la situación político-institucional generaba ciertas incertidumbres que conspiraban contra la economía. Desde la Semana Santa tuvimos varios problemas militares, después tuvimos el de la Tablada ya en enero del ‘89 que fue una cosa totalmente inusitada, que fue un golpe de gracia también a la economía.

¿Por qué el establishment les dio la espalda y se decidió por Menem?

Yo creo que los gobiernos tienen necesariamente que sufrir el lobby de todos los sectores. Es una forma democrática de hacer conocer sus derechos, sus pretendidos derechos. De modo que yo recibía a todo el mundo. A pesar de las huelgas generales nunca quebré el diálogo con la CGT. Y tampoco con los sectores económicos, aunque discutíamos siempre. Cuando la gente de la economía advirtió que las encuestas daban triunfante al Dr. Menem, quisieron saber qué era lo que proponía el candidato del Partido Justicialista y, ¿qué proponía? Una revolución industrial con salariazo, con disminución de impuestos y no aumentos de tarifas. Evidentemente todos salieron corriendo hacia el dólar. Incluso pienso que si algún gerente de finanzas de alguna empresa no aconsejaba el cambio hacia el dólar podía ser despedido. Los bancos aconsejaban irse al dólar. Fue un problema muy agudo. Nosotros tuvimos que cambiar la política. Así llegamos a las elecciones y, a pesar de todo, con tantos elementos en contra, hicimos muy buena elección. Tuvimos una oposición permanente muy sistemática, casi una oposición desleal, porque si bien defendió el sistema en su momento, procuraba el fracaso de gobierno.

¿Quiénes fueron los responsables de la hiperinflación?

Yo era el presidente, así que yo soy el primero. Ideológicamente, le contesto: el neoliberalismo, el neoconservadurismo. La hiperinflación fue el resultado de varias cosas. Creo que ya todo el mundo estaba contra nosotros. El FMI estaba muy fastidiado porque el Banco Mundial nos había dado un crédito sin la luz verde del Fondo.

Sin embargo, en aquel momento usted acusó a la izquierda. Recuerdo las detenciones de los dirigentes del P.O…. Ningún neoliberal fue a la cárcel en aquellos días del ’89.
Yo creo que también lo señalaba con mucha claridad, me refiero lo que fue la Sociedad Rural Argentina. No, no… Yo tenía que pelear a dos puntas.

¿Es cierto que los grandes grupos no pagaron impuestos a partir de diciembre del ’88?

Hubo grupos exportadores que se sentaron sobre las divisas; otros se sentaron sobre sus bienes: no vendieron sus cosechas, sus haciendas, por ejemplo. A pesar de que luchamos durante todo nuestro tiempo contra la receta del FMI, finalmente terminaron ganándonos la carrera a través de la inflación.

¿Cómo influyeron los dichos de Domingo Cavallo y Guido Di Tella en su caída?

Se producen las elecciones y las cosas se agravaron porque el entonces diputado Cavallo había hablado con los bancos internacionales para que se nos exigiera el pago de la deuda, conspirando contra el país; y luego Guido Di Tella había dicho que el dólar no tenía que estar alto, sino recontra alto; entonces nos comenzaban a pedir la entrega inmediata del poder. Todos los partidos que habían integrado el FREJUPO, desde luego el Partido Justicialista, la CGT, también, pedían que le entregáramos el poder.

¿Cómo se produce su renuncia?

Yo me di cuenta de que por una razón de orgullo personal podíamos poner en riesgo todo lo que habíamos logrado en el campo democrático. Había que producir una anticipación de la entrega. El error fue hacer las elecciones con tanta anticipación.

Por otra parte, no fue una cuestión arbitraria. Yo consulté con los dos jefes de los partidos más importantes de aquel entonces, que eran Cafiero y Alsogaray, y estuvimos de acuerdo en que las elecciones se hicieran en ese momento, porque la campaña se hacía en una época aceptable para hacer actos públicos en la calle (febrero, marzo, abril). Además, suponía que en la economía las cosas se podían poner duras.

El peronismo se negó a cogobernar…

Yo quise buscar una solución con el peronismo, quise que desarrolláramos en común un pequeño plan que nos permitiera llegar con tranquilidad hasta el 10 de diciembre. Se negaron absolutamente. No quisieron nada. Entonces comprendí que yo ya había logrado el objetivo más importante que me había fijado, que era entregar el gobierno a otro ciudadano elegido por el pueblo. Por eso entregamos el gobierno con anticipación. Por eso me molesta muchísimo que se diga que huimos, porque habíamos pedido de todas las maneras posibles un acuerdo al que se negaron.

¿Cómo fue la negociación en cuanto al desguace del Estado, cuando el Radicalismo da, de alguna manera, su aprobación a las leyes de Reforma del Estado?

El radicalismo no da una aprobación. Simplemente acepta la posición del gobierno que viene, como se acepta una ley de Ministerio. Es normal que se deje jugar en el primer mes, con las ideas que tiene.

¿Aunque vayan en contra de los intereses nacionales y los principios del estado benefactor que usted decía defender?

No fue tan así. De entrada no se plantearon todas las reformas.

Bueno, ustedes aceptaron lo conceptual, la supuesta necesidad de la reforma del estado propiciada por los sectores más conservadores de la sociedad…

Nosotros no podíamos ponerle palos en la rueda al nuevo gobierno elegido por el pueblo.

¿Qué hicieron sus colegas de la Internacional Socialista para ayudarlo en los momentos más graves?

La gente de la Internacional Socialista nos acompañaba mucho individualmente. Por ejemplo, en España, Francia, Italia nos daban créditos blandos, que facilitaban el accionar del gobierno, pero cuando se juntaban en comunidad, allí se acababa todo. Entonces teníamos los problemas permanentes de colocación de nuestros productos. En una oportunidad, cuando vino François Mitterrand acá, yo le dije: “Sr. Presidente: no puede ser lo que está ocurriendo con respecto a los subsidios que usted les da a los sectores agrarios. Está bien que subsidie a la producción, pero esto no sólo nos desplaza del mercado francés, sino de ser un mercado”. Y él me dijo muy sinceramente: “tiene razón, pero si yo no hago esto, pierdo la paz social en Francia, porque en Francia hay muchos minifundios, y no tengo lugar ni empleo para toda la gente que se iría del campo a la ciudad”. Así que también hay problemas entre los que pensamos parecido.

sábado, 2 de julio de 2011

Los funerales de Juan Domingo Perón



Durante su tercera presidencia y con 78 años de edad, Juan Domingo Perón falleció de un paro cardíaco. Cientos de miles de personas despidieron sus restos en el Congreso de la Nación.

domingo, 22 de mayo de 2011

Con su talento inigualable, el maestro Alejandro Dolina evoca a Néstor Kirchner


El peronismo ha sido muchas veces actor principal de acuerdos y concertaciones políticas. Hay, por otra parte, un arsenal de pensamientos burgueses que garantizan la conveniencia de buscar coincidencias.

Algunos llegan a decir que en realidad, todos deseamos lo mismo y que discrepamos acerca de las metodologías.

Se ha llegado a sostener que las ideologías habían muerto y que bastaba con elegir buenos administradores para que gobernaran.

Todo esto viene acompañado con un continuo elogio de las buenas maneras en las discusiones políticas y aún en los conflictos sociales.

A cada momento se nos propone a nuestra admiración la conducta de príncipes sonrientes o de antagonistas que se dispensan elogios mutuos durante las negociaciones.

Estas escasas palabras servirán primero para saludar todas estas ideas que acabo de exponer.

¿Quién soy yo para no ovacionarlas de pie? Pero también, y como humilde despacho en disidencia (aplausos), propongo un tímido elogio del desacuerdo, de la bifurcación, de la heterodoxia, de la herejía.

Después de todo, las revoluciones surgen sólo de desacuerdos: el hombre es un mono disidente.

Me permito entonces, subrayar la acción política de Néstor Kirchner como venturoso gestor de desacuerdos (ovación). El se atrevió a recorrer caminos que nadie se atrevía a transitar y que parecían alejarse de las concurridas avenidas centrales que recomendaban los poderosos del mundo global. Y se metió por unas calles ya olvidadas cuyos nombres sólo se pronunciaban en los foros estudiantiles, en las reuniones de soñadores y en rincones que siempre estaban alejados del poder político.

Esas calles de desacuerdo ahora pueden reconocerse: una conduce al crecimiento del mercado interno... Otra al control del comercio exterior... Está también el boulevard de la intervención del Estado, el veredón de los derechos humanos, la plazoleta de la ley de medios, la peatonal de la asignación por hijo (aplausos)y los veredones del desendeudamiento. Algunas de estas calles habían sido recorridas por otro señor en 1946 (ovación).

Cuando alguien del poder político se atreve a caminar estos senderos termina por llegar a un distrito donde el poder político no está en el mismo lugar que el poder económico. Y la bifurcación se produce y son inevitables los ataques de las corporaciones y de los poderosos que tratarán de conseguir el regreso de los gobernantes tránsfugas hacia las avenidas iluminadas de sus intereses (aplausos).

Hace muchos años hubo por televisión un debate entre el doctor Teodoro Bronzini, líder socialista e intendente de Mar del Plata, y el doctor Becar Varela que militaba en el partido que entonces tenía al menos el coraje de admitirse que era del Partido Conservador.

Fue una conversación muy amable y el moderador se sorprendió al fin del programa de que hubieran coincidido en tantas cosas. En realidad, no era sorprendente, ambos políticos formaban parte de una visión liberal del mundo y eran funcionales a los intereses de las corporaciones. ¿Cómo no van a ser amables si en el fondo pensaban lo mismo? Néstor Kirchner no les parecía amable a las corporaciones. En verdad, ningún otro presidente salvo aquel otro señor, les pareció tan desagradable . Y lo atacaron como a nadie ¿Por qué lo atacan a este y a los otros no? No porque Kirchner tuviese mal carácter y fuera confrontativo como quien es cascarrabias.

No se trataba de una cuestión de carácter: este tipo había tocado sus intereses. Y fue el único que lo hizo (aplausos). Todos los demás parecían aceptables en algún punto porque también en algún punto eran funcionales a los intereses del poder económico.

Y eso es todo lo que quería decir, a veces no hay más remedio que disentir, que persistir en el desacuerdo. Hoy casi por única vez en nuestra historia, el poder político no está donde está el poder económico.

Y este hombre que ahora se ha ido produjo un último acto de "insujeción". Su muerte encendió la luz (aplausos), y como en un refusilo vimos algo que la cerrazón de los medios había ocultado en la oscuridad: las calles laterales, las que no recomendaban los poderosos, estaban llenas de gente.

Alejandro Dolina.

jueves, 31 de marzo de 2011

Palabra de Cristina Fernández, última semana de marzo

"...quiero agradecerle al Presidente de Venezuela y el pueblo de Venezuela la solidaridad, que tuvieron con la Argentina, en momentos muy difíciles; solidaridad sin la cual hubiera sido imposible tal vez haber llegado a esta Argentina, que tenemos hoy [...] Esa Argentina de hoy tal vez hubiera quedado trunca, si no hubiéramos tenido aquella ayuda. También tuvo que ver lo que trabajamos, lo que nos esforzamos pero muchas veces -y esto lo saben millones de argentinos- uno puede esforzarse, trabajar las 24 horas del día, cuántos millones de argentinos durante tantísimos años se rompieron el alma y cada vez les iba peor. Quiere decir que no solamente basta con la voluntad o el trabajo propio para salir, hay que tener también la mano que te tienden solidaria y además generar el marco que permita modificar y transformar la realidad, que de eso se trata en definitiva o por lo menos debería serlo la política: transformar la realidad."

"Por eso hoy decía que además de esta tierra de libertad y de igualdad, somos tierra de paz. Y en esta UNASUR, que por esas cosas de la vida entró en vigencia un 11 de marzo, ese mismo 11 de marzo donde en un gran acto político reivindicábamos a nuestras juventudes, a nuestras militancias políticas y sociales, ¡vamos, son ustedes los que tienen que tomar la bandera y seguir llevándola adelante!".

"...¿Porque saben cuándo se viola el derecho internacional? Cuando no hay voluntad de paz, y para que no haya voluntad de paz tiene que haber dos o más que no tengan voluntad de paz. Los presuntamente bárbaros de la América del Sur hemos resuelto nuestras diferencias en el marco del derecho internacional, hablando, dialogando y utilizando la diplomacia, porque en definitiva de esto se trata, la diplomacia, nuestras cancillerías, nuestros presidentes, para resolver nuestros conflictos. Cuando uno mira el globo, el mundo y observa a los presuntamente civilizados resolver las cuestiones a bombazos, realmente me siento muy orgullosa de ser americana del Sur, me siento muy orgullosa de formar parte de la UNASUR, me siento muy orgullosa realmente de hacer honor a esa tradición de paz y concordia que tenemos aquí en nuestra querida casa la UNASUR."

"...sinceramente en un ejercicio de honestidad profunda de todos y cada uno de nosotros - de los que estamos aquí y de los que no están aquí - yo sinceramente no recuerdo ningún Gobierno, ninguno que haya inaugurado la cantidad de universidades, de colegios, de viviendas, abierto fábricas."

"...los que quieren ocultar o distorsionar, con sus aciertos y con sus errores, pero ojo que por los errores pusieron su propio cuerpo, no como otros que tuvieron que poner el cuerpo por los errores o por los horrores de los políticos que mal vendieron y vendieron el país generando políticas de hambre y de miseria. No sé si por incapacidad o por miedo porque además había mucho miedo en muchos de los dirigentes políticos. Porque yo me pongo a pensar y me acuerdo cuando era legisladora, cuando me tocó ser diputada nacional y senadora, los discursos que decían que esto no se puede hacer porque si no el Fondo, porque se cae, porque vienen. Porque podía ser fácil explicar y decir que eras solamente por complicidad, no es que habían metido en la cabeza de los argentinos que era imposible hacer algo diferente a lo que te decían que había que hacer de afuera, te habían colonizado mentalmente, que es lo peor que le puede pasar a un pueblo y a una sociedad."

"Y me acuerdo también de él, que sus padres pudieron con mucho sacrificio mandarlo, desde el Sur, desde la Patagonia, a la Universidad Nacional de La Plata a estudiar. Pero cuántos otros habrán quedado en el camino que porque sus padres no podían y tenían capacidades. Porque acá lo importante no es que todos vayan a la universidad, lo importante es que cada uno pueda hacer su elección personal de vida, de igualdad de oportunidades, que eso es lo que tenemos que seguir trabajando por una Argentina que siga generando igualdad de oportunidades."

"...a dos cuadras del mismo lugar en el que ahora están inaugurando un colegio, hecho por cooperativistas, cuando estaba la Argentina del trueque [...] la Argentina cambiaba una carretilla o un martillo por comida. Esto no pasó en Uganda, esto pasó aquí, en la República Argentina, a escasos kilómetros del Obelisco, y no pasó hace dos siglos, pasó hace apenas diez años."

"Yo digo siempre que la memoria, toda la memoria porque no tenemos que tener memoria selectiva, tenemos que poseer una memoria que contemple todo: lo que hicimos bien, lo que hicimos más o menos bien, en lo que nos equivocamos, pero aún con todas las equivocaciones que podamos haber tenido, con los errores porque somos humanos y podemos equivocarnos, siego sosteniendo que este es el proyecto de transformación política, social y económica más importante de nuestros 200 años de historia."

"...hay que hacer entrar al pueblo y a la calle a la universidad para discutir las cosas cotidianas de los argentinos y encontrarles soluciones desde lo académico que para eso nos pagan la educación gratuita universitaria; se la debemos al pueblo y tenemos que tener ese compromiso de devolverle al pueblo lo que el pueblo nos da."

"Ustedes tienen una inmensa ventaja por sobre nosotros cuando ingresamos a la universidad. Cuando yo ingresé a la universidad no había democracia en el país, ningún argentino, ni los que estudiaban ni los que no estudiaban, podían elegir a quiénes los gobernaran o el gobierno que querían tener; ustedes tienen la maravillosa ventaja de vivir en una sociedad democrática y con una libertad como jamás se dio y esto es una construcción colectiva de todos los argentinos."

"La democracia se construye todos los días, se construye con la Ley de Medios, se construye abriendo universidades, abriendo colegios; se construye también con la Asignación Universal por Hijo, independizando la política de baja estofa, como la llamo yo, que en realidad no es política de las necesidades del pueblo; se construye todos los días la democracia y yo siento que cada día que pasa, en cada vivienda, en cada familia que logra tener su techo, en cada argentino que ha logrado tener trabajo, en cada chico de nuestras escuelas públicas secundarias que recibe una netbook, en cada madre que hoy tiene la Asignación Universal por Hijo y tiene asegurada su escuela, su certificado de salud y también -vamos a decirlo con todas las letras- que no las exploten por cuatro monedas, porque también la Asignación Universal sirve para que se acabe en cierta medida la explotación a que eran sometidas muchas por no tener trabajo y trabajar por dos monedas dejando sus hijos todo el día solos. Esto también es construcción de democracia, en cada beca, en cada científico que ha retornado al país, en cada camino, en cada jubilado que hoy puede cobrar su jubilación que ha venido siendo aumentada como nunca les habían aumentado a los jubilados en toda su historia; en cada fábrica."

"De este rescate que hemos hecho me siento tan orgullosa como se sentía orgulloso él, cuando afirmaba una y mil veces que no había dejado sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno. Yo les digo que esas convicciones le costaron la vida también, pero que él la dio orgulloso, él quería ver este país, él quería ver a los jóvenes estudiando, trabajando, generando oportunidades de vida y eso es lo que estamos haciendo hoy haciendo flamear esas banderas. Me gusta ver las banderas flameando, me gusta ver como cantan el himno; pónganse a pensar, ¿cuándo nuestra juventud cantó el himno con la pasión que hoy lo canta, con el amor con el que hacen flamear las banderas?"

"...varios premios Nobel, como Paul Krugman, que ha dicho que muchos países europeos van a tener que recurrir a la solución argentina para poder superar situaciones de endeudamiento estructural imposibles de sortear, si no se utilizan instrumentos que suelen ser drásticos, pero a grandes problemas, también grandes soluciones."

"Quiero contarle que somos el país que mayor desarrollo en empresas de biotecnología tiene en toda América latina, algo que va a poder ser clave para poder multiplicar los alimentos, en un mundo que va a tener una demanda, que no va a poder ser satisfecha con las producciones tradicionales en materia de agricultura."

miércoles, 23 de marzo de 2011

Primeras medidas de la Junta Militar

Fuerzas Armadas: Un trascendente compromiso

Fuente: Revista Siete Días Ilustrados, N° 458, 26 de marzo de 1976.

"Agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional, superada la posibilidad de rectificaciones dentro del marco de las instituciones y demostrada, en forma irrefutable, la imposibilidad de recuperación del proceso por sus vías naturales, llega a su término una situación que agravia a la Nación y compromete su futuro." Así comenzaba la proclama que, en la madrugada del miércoles 24, fue propalada por todas las radioemisoras del país. Más adelante, el documento aludía al "trascendente compromiso" asumido por las Fuerzas Armadas y formulaba una convocatoria a "toda la comunidad nacional". El proceso de reorganización nacional iniciado poco antes por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea definía así el espíritu que lo anima. Las páginas que siguen testimonian los hechos iniciales del pronunciamiento militar, comandado por el teniente general Jorge Videla, el almirante Emilio Massera y el brigadier Orlando Agosti

El primer comunicado se difundió a las 3.21 del miércoles 24, por medio de la Cadena Nacional de Radiodifusión. En él, la Junta de Comandantes Generales informaba a la población que el país se encontraba bajo control operativo de las Fuerzas Armadas y exhortaba al estricto cumplimiento de las disposiciones militares, policiales y de organismos de seguridad. Posteriormente, otro parte militar recordaba la vigencia del estado de sitio y la prohibición de realizar manifestaciones callejeras. Más tarde -y siempre firmados por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Eduardo Massera y el brigadier general Orlando Agosti- se informaba que "el personal afectado a la prestación de servicios esenciales, queda directamente subordinado a la autoridad militar", mientras se advertía que por la índole de esos servicios: "las infracciones o deficiencias en su prestación quedan incursos en las disposiciones del Código de Justicia Militar".

Otros comunicados -los números 5 y 6, respectivamente- prohibían la navegación de cualquier tipo de embarcación civil en ríos argentinos y los vuelos en todo el territorio y aguas jurisdiccionales.

La Junta de Comandantes Generales -en su bando número 7- aclaró antes del amanecer que su intervención se efectuó "en favor del país todo y no contra determinados sectores sociales", llamando a la reflexión y exhortando al esfuerzo de trabajadores y empresarios "para lograr que las relaciones laborales se mantengan dentro de un clima de libertad y respeto". El texto de ese comunicado recomendaba a los trabajadores no escuchar incitaciones a la violencia y previno a los empresarios para que no tomaran medidas arbitrarias contra su personal.

Exactamente a las 4.40 las emisoras de radio divulgaron el octavo comunicado: la Junta de- Comandantes daba cuenta de que en el país reinaba tranquilidad y se garantizaba el normal abastecimiento de alimentos a la población.

Otras medidas

Durante las primeras horas de la mañana del miércoles, la ciudad estaba en calma y la mayoría de las actividades fabriles se desarrollaban normalmente. A esa altura del proceso se había decretado asueto administrativo y educacional, feriado bancario cambiario y bursátil y la suspensión de transferencias y el congelamiento de cuentas. Mientras tanto se responsabilizaba a funcionarios y empleados públicos de la conservación de bienes y fondos estatales a su cargo. Antes de las 10 de la mañana las radios dieron cuenta que la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas se constituiría, en el edificio Libertador, como Junta Militar.

Los partes números 15 y 16 comunicaron que quien causare lesiones graves o muerte del personal militar y de las fuerzas de seguridad, será recluido por tiempo determinado o penado con la muerte. "Se han creado en todo el territorio del país -dio cuenta el comunicado 15-, los Consejos de Guerra Especiales estables que determina el artículo 483 del Código de Justicia Militar, los que aplicarán el procedimiento sumario establecido en los artículos 481 a 501 del Código de Justicia Militar". Igualmente se castigará con reclusión hasta quince años al que cometiere cualquier violencia con el personal de las fuerzas de seguridad y el "que atentare con armas contra buques, aeronaves, cuarteles o establecimiento militar o de las fuerzas de seguridad", pena que puede llegar a reclusión por tiempo determinado o muerte si se produjeran lesiones graves del personal militar o de seguridad.

Ideario

A las 10.40, al asumir el poder los comandantes generales anunciaron once resoluciones, contenidas en el "Acta para el proceso de reorganización nacional y jura de la Junta Militar". En ese documento se declara caducos los mandatos del presidente de la Nación, gobernadores y vicegobernadores, interventores federales, diputados y senadores nacionales y provinciales, intendentes municipales, representantes y concejales. También se removieron los miembros de la Corte Suprema de Justicia y los integrantes de los tribunales superiores provinciales y se suspendió -entre otras medidas- la actividad política o gremial. Finalmente, el Acta informaba que se notificaría de todo lo resuelto y actuado a las representaciones diplomáticas acreditadas en el país y a las representaciones diplomáticas argentinas en el exterior. El Acta señalaba que una vez efectivizadas esas medidas se designaría al ciudadano que ejercería el cargo de presidente de la Nación.

Esas medidas ponían en marcha lo anunciado a las 3.20 de la mañana en una proclama difundida por la cadena radial y firmada por los tres comandantes generales. Ese documento explicó la determinación asumida por las Fuerzas Armadas: "Esta decisión -señaló en uno de sus párrafos-, persigue el propósito de terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo y sólo está dirigida contra quienes han delinquido o cometido abusos de poder. Es una decisión por la Patria y no supone, por lo tanto, discriminaciones contra ninguna militancia cívica o sector social alguno. Rechaza, por consiguiente, la acción disociadora de todos los extremismos y el efecto corruptor de cualquier demagogia".

Por la tarde se difundió el comunicado número 25. En él se establecía la intervención de la CGT y CGE y el congelamiento de sus fondos, la supresión del fuero sindical y la intervención de la Cruzada de Solidaridad, a efectos de su liquidación.

Esas fueron las primeras medidas de la Junta Militar, adoptadas en medio de la expectativa pública, durante una jornada que a pesar del continuo desplazamiento de tropas en todo el país, se vivió en calma y total tranquilidad laboral: según constataron cronistas de distintos medios informativos, las zonas fabriles del Gran Buenos Aires y del interior trabajaron normalmente.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

martes, 22 de marzo de 2011

Rodolfo Walsh y la muerte de su hija María Victoria

Carta a Vicki

Querida Vicki: La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y Pablo: “era mi hija”. Suspendí la reunión.

Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados. Sí, tuve miedo por vos, como vos por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más.

No podré despedirme, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía.

Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida.

Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad.

Hoy en el tren un hombre me decía: “Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año”. Hablaba por él pero también por mí.

Carta a mis amigos

Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.

La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en diario La Opinión y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Como tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.

Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarlos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical, que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo, que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada partida.

Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejarla. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.

A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja. He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.

"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."

He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción.

Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego.

"De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. 'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.

En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones. Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.

Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

jueves, 17 de marzo de 2011

Fragmentos del testamento de Juan Manuel de Rosas

Southampton, veintiocho de agosto de mil ochocientos sesenta y dos.

En el nombre de Dios todopoderoso, y el de María, su Santísima Madre, yo, Juan Manuel Ortiz de Rosas y López, por el presente renuevo éste mi Testamento, que escribo en mi entero juicio, con mi propia mano, y completamente bueno.

1- Como desde mi juventud he tenido siempre hecho mi testamento, que he renovado muchas veces, según lo he necesitado, declaro sin ningún valor, en ningún tiempo ni casos, todos y cada uno de los anteriores.

2- Nombro por mi Albacea al Honorable Lord Vizconde Palmerston, con facultad para nombrar otro en su lugar en los casos que le fueren necesarios. En el de su muerte, nombro a la persona que desempeñe el Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Su Majestad Británica. Así procedo porque, habiendo el Gobierno de Buenos Aires confiscado injusta e ilegalmente mis bienes, entre los que están envueltos los de mi hija, Manuelita de Rosas de Terrero, que tiene dos hijos ingleses, los más de diez años que tengo de residencia en este país, sin haber salido fuera de sus límites ni un sólo día, con una conducta honrada, y las tan finas como amistosas consideraciones con qué me ha favorecido el Honorable Lord Vizconde Palmerston, me impulsan, y animan, a ésta elección.

3- Mi funeral debe ser solamente una misa rezada, sin pompa ni aparato alguno.

4- Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton, en una sepultura moderada, sin lujo de clase alguna, pero sólida, segura y decente, si es que hay como hacerlo, así con mis bienes, sin perjuicio de mis herederos.
En ella se pondrán a la par de los míos los de mi compañera Encarnación, y los de mi padre y madre, si el gobierno de Buenos Aires lo permite, previa la correspondiente súplica. (...)

6- A nadie debo algo ni en dinero, ni en cosa alguna que lo valga, pero cuando mis bienes me sean devueltos, hay que pagar las cuatro mil libras esterlinas, que debo entonces devolver y entregar con los intereses correspondientes, según las contratas que están en mi poder. (…)

7- Soy acreedor del estado de Buenos Aires por el importe de (116.000) ciento diez y seis mil reces, novillos y vacas gordos, cuarenta mil seiscientas ovejas, todo de mi propiedad consumidos los unos y empleados los otros en los ejércitos de Buenos Aires. (…)

8- Todo cuanto me deben los pobres lo cedo en su beneficio. (…)

10- Todas las alhajas que tiene mi hija, Manuelita de Rosas, de Terrero, que yo le compré, o le di son de su pura y legítima propiedad.

11- He entregado a mi dicha hija las escrituras de las cinco casas siguientes, que le pertenecen por herencia materna. - La que fue de Don Diego Agüero. - A ésta corresponde el jardín de los corredores, y su terreno. La que fue de Don Carlos Santa María. - De ésta es el patio de los cinco naranjos y una lima. - La comprada a Doña Rafaela de Arce.- (…)

12- A Eugenia Castro en correspondencia al cuidado con que asistió a mi esposa, Encarnación, a habérmelo recomendado ésta poco antes de su muerte, y a la lealtad con que me sirvió asistiéndome en mis enfermedades, se le entregarán por mi Albacea, cuando mis bienes me sean devueltos, ochocientos (800) pesos fuertes metálicos.

13- A la misma Eugenia Castro, pertenecen la casa que fue de su finado padre, el coronel Don Juan Gregorio Castro, cita, de la Concepción para el campo, la que le entregué como de su legítima herencia, y un terreno contiguo que para ella compré y regalé. (…)

Adiciones

(…)
2- La manda 4 la reformo del modo siguiente: Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton hasta que en mi patria se reconozca y acuerde por el gobierno la justicia debida a mis servicios.

Entonces será enviado a ella previo el permiso de su gobierno y colocado en una sepultura moderada, sin lujo ni aparato alguno, pero sólida, segura y decente, si es que haya cómo hacerlo así con mis bienes, sin perjuicio de mis herederos.

En ella se pondrá a la par del mío, el de mi compañera Encarnación, el de mi padre, y el de mi madre.

Cuando mi cadáver se conduzca al cementerio, que será dos días después de mi muerte, el carro fúnebre que lo lleve, será acompañado solamente de un coche con tres o cuatro personas. (…)

7- Cuando se casó Manuelita le regalé también un ejemplar del libro de la nobleza de mis antepasados. El otro que tengo, si no lo regalo antes de mi muerte, será entregado a mi hijo nieto, Manuel Máximo, a quien llamo “Nepomuceno José”, por recuerdo noble, amor y respeto a la memoria de su padre abuelo y del hermano de éste, mi padrino de casamiento, e inolvidable amigo, honorable y noble canónigo dignidad Don José María Terrero. (…)

9- La manda 20 que dice: “La mitad de mis libros impresos en español se entregará a mi hijo Juan y la otra mitad a Manuelita” queda reformada así: “Mis libros en español se entregarán a mi hija Manuelita. Muerta ésta a su esposo Máximo, muerte éste a sus hijos por escala de mayor edad”. (…)

30-El loro Blagard lo dejo a Máximo, muerto éste Manuelita, muerta ésta a Manuel Máximo, muerto éste a Rodrigo.*

*La ortografía ha sido modernizada para una mejor comprensión

Frases de Cooke

"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora, pero no está investido de ninguna calidad extraterrenal que le confiera vigencia perenne; no posee otros valores que los que él mismo va acreditando con sus acciones. Entonces no se vea en este toque de alerta prefiguraciones catastróficas, ni dudas en cuanto a su capacidad para cumplir su mandato histórico, sino el llamado para que lo preservemos como eje de un frente de nacionalidad..."

"Había un lugar donde podría haberse planteado todo eso: el partido..., pero lo que debió haber sido el campo de desarrollo ideológico se transformó en esclerotizada estructura burocrática."

John William Cooke.

lunes, 14 de marzo de 2011

Actos fallidos de políticos

Los actos fallidos son actos imprevistos que escapan el control consciente. Son fenómenos tales como el olvido temporal de palabras y nombres perfectamente conocidos por el individuo, equivocaciones en el discurso, lectura y escritura, pérdida de objetos, etc. Aparecen como resultado del conflicto entre dos intenciones, siendo una de ellas momentánea o permanentemente inconsciente y la otra, consciente. Por eso, nos presentan el conflicto entre la conciencia y el inconsciente, y son muy importantes para investigar la existencia de los fenómenos psicológicos inconscientes.

Aquí los actos fallidos de Deolindo Bittel, Carlos Menem, Jorge Asis, Roberto Dromi (ministro de Obras y Servicios del la presidencia de Menem), el entonces presidente de España Aznar, Adrián Menem, Raúl Alfonsín, Fernando De La Rua, Domingo Cavallo, Adolfo Rodríguez Saa, Graciela Caamaño, Adelina Alesio de Viola, María Julia Alsogaray, Avelino Porto, Antonio Bussi, Emilio Cantatero, Carlos de la Rosa, Augusto Alasino, periodistas también nefastos como Bernardo Neustadt y Mariano Grondona, Carlos Corach, Francisco de Narvaez, Felipe Solá, Luis D'Elia, Aldo Rico, Carlos Ruckauf y Luis Patti.



viernes, 25 de febrero de 2011

Sarmiento dijo...

Sarmiento fue un gran prócer, sin duda. El 14 de febrero de 2011 se recordó el bicentenario de su nacimiento. Algunos extractos de su vida y obra lo pintan de cuerpo entero. Veamos el legado que nos dejó quien es llamado "el gran educador".

El gaucho argentino: "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". Carta a Mitre del 20/09/1861.

La masa popular: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". Carta a Mitre del 24/09/1861.

Los pobres y los huérfanos: "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.

Masacre patriótica: "Necesitamos entrar por la fuerza en la Nación; la guerra si es necesario" (1861).

"Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (1866).

"Es necesario emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (1844).

"La invasión de las Malvinas por parte de los ingleses es útil para la civilización y el progreso", El Progreso, 28/12/1842. En el tomo 4º, pág. 12 de sus obras completas se lamenta de la derrota de los ingleses cuando nos invadieron.

La Patagonia: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas. Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y, quizá, toda la Patagonia... No se me ocurre, después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia le queda". El Progreso, 11 al 28 de noviembre de 1842 y "La Crónica", 11/03/1849, 04/08/1849 y 29/04/1849.

"Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?". "El Nacional", 19/07/1878.

El pueblo paraguayo: "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". Carta a Mitre de 1872.

El Indígena: "¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". "El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional", 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.

Patriotismo: "Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales". "El Progreso", 11/1/1843.

Artigas: "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista. Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Ese salvaje animal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". Obras Completas, tomo 17, págs. 87 y 92; tomo 15, págs. 348 y 349 y tomo 38, pág. 280.

Religión: "Franklin en moral avanza sobre la moral misma de Jesucristo" (01/01/1886).

"Los frailes y monjas se apoderan de la educación para embrutecer a nuestros niños... Ignorantes por principio, fanáticos que matan la civilización, emigrantes confabulados y recua de mujeres; basura de Europa, son la filoxeta y el cardo negro de la pampa, hierba dañina que es preciso extirpar". Febrero de 1883.

Democracia: "La muerte de Benavídez es acción santa sobre un notorio malvado. Dios sea loado." "El Nacional", 28/10/1859.

"En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor". Informe a Mitre de 1863.

La Constitución: “La Constitución es solamente para las clases racionales que necesitan libertad de prensa o de propiedad, pero la Constitución para las clases populares no es el texto copiado en Santa Fe, que es sólo para nosotros. La Constitución para las clases populares son las leyes ordinarias, los jueces que las aplican y la policía de seguridad”. Comentarios a la Constitución de 1853.

Anglofilia: “En tanto el cráneo de los norteamericanos se ha abovedado, el de los españoles se ha contraído…” Obras Completas, Tomo 45, pág. 204.

viernes, 11 de febrero de 2011

¿A mí me la vas a contar? Discépolo por radio

Penúltima charla del ciclo que originalmente se llamára "Pienso y digo lo que pienso" y que Enrique Santos Discépolo rebautizára "¿A mí me la vas a contar?". En realidad estas últimas dos charlas fueron agregadas luego de finalizado el ciclo. Este ciclo fue originalmente un espacio de adhesión de figuras públicas a la obra de gobierno de Perón. Pero a partir de la incorporación de Discépolo se transformó en algo más significativo. Las charlas anteriores, cuyos audios fueron debidamente destruídos tras la caída del gobierno de Perón, son piezas discepolianas fantásticas. Estas dos últimas charlas presentan a un Discépolo más cansado, un Discépolo que ha sufrido ataques y agravios de todo tipo y que muy probablemente ya ha comenzado el proceso que lo llevará a la muerte en diciembre de ese mismo año.

viernes, 30 de julio de 2010

Eva Perón fue declarada "mujer del Bicentenario"

A 58 años de la desaparición física de Eva Duarte de Perón, la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner la declaró mujer del Bicentenario:

jueves, 24 de diciembre de 2009

La nochebuena nos reúne en el hogar inmenso de la Patria

Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba. Hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma. Por eso estas palabras mías se atreven a romper el bullicio o el silencio de la noche, se animan a llegar con su mensaje al corazón de todos los hogares que quieren recibirlas con cariño.

Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días y de sus semanas, y hasta los dolores ya sobrepasados nos parecen esta noche menos amargos. Acaso, precisamente, porque ya son recuerdos. Yo se que dentro de muchos años, cuando en esta misma noche los argentinos se dejen acariciar por el recuerdo y retornen sobre sus alas al pasado, llegarán a estos años de nuestra vida y dirán melancólicamente: entonces éramos más felices.

Primero la Justicia, que es algo así como el pedestal para el amor. No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad. El día del amor y de la paz llegará cuando la Justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente los ideales del Justicialismo Peronista: Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan. Que sean todos para uno y uno para todos. Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños. Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser. Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran. Que cada día los hombres sean menos pobres. Que todos seamos artífices del destino común.

Seguiré a su lado con todos ustedes, mis amigos descamisados, mis compañeros trabajadores; con todos los que se sientan peronistas de corazón. Seguiré a su lado como la simple y humilde mujer que renunció a todos los honores, porque le gustaba más que su pueblo la llamase cariñosamente: Evita.

Mi brindis es para mi Pueblo, para todos ustedes; y no puedo expresarlo de otra manera que deseándoles sencillamente que sean muy felices, cada vez más felices.

Eva Perón - Mensaje de Navidad

domingo, 26 de julio de 2009

La profesía de Evita hace más de 50 años

En un discurso en la Escuela Superior Peronista, Eva Duarte de Perón anticipa lo que sucederá con los cargos públicos durante los próximos 50 años de historia argentina:

"...Por qué insisito en hablarle sobre la ética peronista, muy simple compañeros, porque todavía hay peronistas que por su afán de obtener privilegos más parecen oligarcas que peronistas.

Quiero decirles, y se los digo con mi pasión de peronista y de mujer, que el peronismo que nació el 17 de octubre es un triunfo del auténtico pueblo sobre la oligarquía.

Les voy a dar un ejemplo, el funcionario que se sirve de su cargo es oligarca, no sirve al pueblo sino a su desmesurada ambición. Esos no son peronistas, son oligarcas, ídolos de barro.

La oligarquía que derrotamos el 17 de octubre está muerta, o a lo sumo agoniza. Por eso es que le tengo más miedo a la oligarquía que puede haber entre nosotros, o a la que puede nacer cotidianamente cada día entre nosotros.

Perdonen chicas y muchachos que les insista tanto con esto, pero quisiera que se lo lleven profundamente grabado en el corazón. Es fundamental para nuestro movimiento, es fundamental para que no sean los peronistas los que destruyan al peronismo."

Eva Perón.

sábado, 11 de julio de 2009

El adios a Raúl Alfonsín

El ex presidente Raúl Alfonsín falleció el 31 de marzo de 2009. Un homenaje de Canal 7 TV Pública que recorre el fin de la dictadura y las virtudes y los errores de su presidencia desde 1983 hasta 1989. También el homenaje que en vida le hizo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner colocando un busto en la Casa Rosada, resultó una de las últimas aparaciones de Alfonsín en los medios de comunicación.


"En esta galería de presidentes conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del pueblo de forjar un destino propio, con aquellos que fueron impuestos o se impusieron por la fuerza como consecuencia por la frustración de aquellos anhelos. Si los contamos, todavía encontraremos seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el pueblo. Esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983, no hubo ni habrá aquí más presidentes de facto".

Raúl Alfonsín, en el homenaje que le propinó la presidencia de la Nación durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con la presidenta como anfitriona.

Biografía:

Raúl Ricardo Alfonsín (* Chascomús, Buenos Aires, 12 de marzo de 1927 – † Buenos Aires, 31 de marzo de 2009) fue un abogado, político, estadista y promotor de los derechos humanos argentino. Fue concejal, diputado provincial, diputado nacional, y senador nacional.

En 1983, tras las elecciones presidenciales, asumió el cargo de Presidente de la Nación Argentina, con lo cual finalizó el período de gobierno del Proceso de Reorganización Nacional. Fue también el fin de los golpes de Estado en Argentina, ya que no hubo nuevos golpes de estado desde entonces hasta la actualidad. La gestión de Alfonsín es conocida principalmente por la realización del Juicio a las Juntas, así como también por el Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile y la formación del Mercosur. En reconocimiento a su fecunda política internacional le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1985.[2]

Alfonsín entregó el mando a Carlos Saúl Menem en 1989 en forma anticipada, en medio de un proceso hiperinflacionario.

Tras dejar la presidencia realizó el Pacto de Olivos con Menem, que permitió la realización de la Reforma de la Constitución Argentina de 1994. Unos años después participó en la formación de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, que llevó al gobierno a Fernando De la Rúa.

Falleció el 31 de marzo de 2009 debido a un cáncer pulmonar. Se decretaron tres días de duelo nacional y miles de personas concurrieron a la ceremonia de entierro, que mantuvo su féretro en el Congreso y luego lo trasladó al Cementerio de la Recoleta.