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sábado, 15 de agosto de 2009

A propósito de la patria

Leopoldo Marechal nos dejó un poema que, a quienes amamos esta Patria con nombre platino, nos ha marcado para toda la vida.

"La Patria era una niña de voz y pie desnudos.
Yo la vi talonear los caballos frisones
en tiempos de labranza,
o dirigir los carros graciosos del estío,
con las piernas al sol y el idioma en el aire.
(Los hombres de mi estirpe no la vieron:
sus ojos de aritmética buscaban
el tamaño y el peso de la fruta).

La Patria era un retozo de niñez
en el Sur aventado, en la llanura
tamborileante de ganaderías.
Yo la vi junto al fuego de las yerras
estampando su risa en los novillos;
o junto al universo de los esquiladores,
cosechando el vellón en las ovejas
y la copla en las dulces guitarras de setiembre.
(No la vieron los hombres de mi clan:
sus ojos verticales se perdían
en las cotizaciones del Mercado de Lanas)."

Con las cuartillas escritas por Felipe Noguera y Alberto Berro –según informa La Nación de este domingo- el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcatti, afirmó: “La Patria es nuestra historia y también nuestra conciencia de esa historia”. Con ello, el estanciero pretendió, con sus palabras, desplegar la concepción del “Campo” sobre la Patria.

De repente “los ojos de aritmética”, que sólo ven el tamaño y el peso, “los ojos verticales”, que sólo perciben la suba y la baja de los precios, se sintieron en la obligación de explicarnos a los argentinos qué es la Patria.

Es bueno que, por fin, se acepte el desafío de discutir sobre nuestra historia y sobre la conciencia de nuestra historia, porque es, justamente la conciencia de esa historia, la huella que ha dejado en las generaciones vivas, lo que hace evidente que la Patria a la que se refiere Biolcatti es una Patria muy distinta a la que está dibujada en el corazón y la memoria colectiva de la inmensa mayoría de los argentinos.

Dicen Noguera y Berro, a través de Biolcatti: “Cuando el campo dice Patria, piensa con nostalgia en aquel magnífico granero del mundo capaz de alimentar a la humanidad entera, hoy convertido en presa de la voracidad fiscal y la falta de políticas adecuadas”.

En cambio, cuando el pueblo argentino dice Patria recuerda con dolor y con indignación histórica aquel Centenario del “granero del mundo”, regido con estado de sitio, con la Ley de Residencia y donde, un año antes, los “cosacos” de la policía de Ramón Falcón reprimieron un acto del 1º de Mayo dejando tendidos 8 muertos y 105 heridos. Aquel 25 de mayo de 1910 se celebró con la redacción de las publicaciones obreras La Protesta, La Batalla y La Acción Socialista presos, junto a un centenar de militantes populares. Mientras la Argentina de la Sociedad Rural saludaba embelesada a la obesa representante de la corona española, la “infanta” Isabel, patotas oligárquicas empastelaban imprentas anarquistas, apaleaban a trabajadores desarmados y generaban terror blanco en las barriadas humildes.

Aquella Argentina no era “capaz de alimentar a la humanidad entera”, como sus escribas le hacen fantasear a Biolcatti, sino que apenas era capaz de alimentar a los argentinos viejos del interior postrado y a los nuevos argentinos que se hacinaban en los oprobiosos conventillos. Tan sólo alimentaba a los ingleses con su chilled beef, y a cambio de ello les entregaba el control de sus puertos, sus ferrocarriles, sus frigoríficos, su prensa y su gobierno.

Esa Argentina a cuya añoranza se suma, con aire de hijo bastardo Eduardo Buzzi, es la que llevó dos años después al proceso de sindicalización agraria, enfrentado a la clase terrateniente tradicional, que se conoció como “Grito de Alcorta”. Ni siquiera para los fundadores de la Federación Agraria Argentina, chacareros criollos, italianos y españoles, la Argentina del Centenario tenía un lugar. La incorporación de la Argentina rural al mercado internacional y los recursos generados por la renta diferencial se convirtieron en fanfarronerías de nuevo rico, en dilapidación suntuaria, en viajes a Europa con la familia y la vaca, en tirar manteca al techo con cocottes franchutas de besos lentos y manos rápidas.

Esa es la nostalgia que le dictan Noguera y Berro al parvenú Biolcatti. Es simplemente un adorno retórico a la exigencia perentoria de esa clase social, que, en sus pretensiones, no ha cambiado desde el Centenario: la renta agraria es nuestra y hacemos con ella lo que queremos.

Vuelve Biolcatti a la historia, cuando dice: “Pienso en Manuel Belgrano, en José de San Martín, en Domingo Faustino Sarmiento, en Juan Bautista Alberdi. Hombres que le dieron a la Patria todo, sin pedirle nada. Hombres que fundaron y construyeron esta Nación sin necesitar superpoderes. Que murieron en la dignidad de su pobreza, sin tener que presentar declaraciones juradas. Pienso en ellos y me avergüenzo”.

Vuelve a vigilar Mitre desde lo alto de la noche el examen de historia del estanciero lechero.

¡Pobre Manuel Belgrano! Quería desarrollar la industria textil para hacer velas y sogas para nuestros barcos, y estos tipos reniegan de una Argentina industrial, que sólo puede construirse con la apropiación por parte del Estado de sus excedentes rentísticos.

¡Y qué San Martín no necesitó superpoderes! Los tuvo y los usó discrecionalmente. Los tuvo en Mendoza, como gobernador militar, y los tuvo en Perú como Protector. Es muy linda la historia de las damas mendocinas entregando su tiempo y sus joyas a la causa de la Independencia. Y es útil para falsear la verdadera imagen del Libertador. En uso de las atribuciones que le exigió al gobierno de Buenos Aires para aceptar su nombramiento, San Martín expropió a las clases pudientes cuyanas para usar sus bienes sobrantes en beneficio de la causa independentista. Aquí se ve, en su manifestación práctica, la utilidad que la historia de Mitre tiene para el sistema de dominación argentino. ¡Qué bueno es ocultar que San Martín fue un gobernante dotado de plenos poderes, sin control parlamentario alguno!

El sanjuanino está muy bien en boca de Biolcatti, que desde su cargo hace evidente la crítica observación sarmientina de que el poder en la Argentina de entonces tenía “olor a bosta de vaca”. Y, podemos agregar, la Sociedad Rural Argentina quiere que vuelva a tenerlo.

En cuanto a lo de la pobreza de Alberdi no podemos sino aceptarlo. El gobierno de los ganaderos y los importadores de la ciudad de Buenos Aires le negaba el pago de sus sueldos como representante argentino en París. “La dignidad de su pobreza” tenía mucho más de castigo mitrista que de virtud republicana. Hace bien Biolcatti en avergonzarse de ello.

Cuando el pueblo argentino dice Patria recuerda con orgullo y dolor la sangre gaucha derramada por los soldados criollos a lo largo y lo ancho de América del Sur, cuando Rivadavia –a quien los asesores de Biolcatti se olvidaron de nombrar o quizás su nombre ya no tiene el impacto publicitario de otras épocas- le quitaba su apoyo al ejército de San Martín, obligándolo a retirarse de Perú. Rememora la firmeza de Juan Manuel de Rosas defendiendo la soberanía de la Confederación, frente al asedio de ingleses y franceses, y saluda con devoción a los héroes de la Vuelta de Obligado. La palabra Patria para los argentinos pobres, para los asalariados –obreros y maestros- es el levantamiento gaucho contra la tiranía porteña, es el exilio, la tuberculosis y la muerte de Felipe Varela, es la cabeza del Chacho clavada en la plaza de Olta.

Esa palabra nos recuerda con orgullo los levantamiento de Yrigoyen contra el “régimen falaz y descreído” de la oligarquía del campo y nos alegra con el desborde arrabalero de los votos radicales de 1916.

Patria es para nosotros, los argentinos que estamos fuera del predio ferial, de la estancia y de la inversión en soja, la sangre obrera derramada en las calles de Barracas y Parque de los Patricios durante la Semana Trágica y el levantamiento de Paso de los Libres contra la dictadura justista.

Nosotros no tenemos que avergonzarnos, como Biolcatti. Nos pone orgullosos el recuerdo de los obreros bien pagos del 17 de octubre y nos alegra la insolencia plebeya de Evita, nombrando a su madre al frente de la Sociedad de Beneficencia.

La Patria, en suma, ha sido para nosotros una larga lucha por la Independencia, por construir una sociedad soberana, por reparar la injusticia, por dar voz a los desheredados. Desde el 2001, que son los años que Biolcatti mejor conoce, hemos tenido que dar una dura lucha para sacarnos de encima las políticas que nos impuso la Sociedad Rural Argentina desde su participación en el golpe de 1976 y dar trabajo a los desocupados, blanquear a los trabajadores informales y mejorar el salario de todos. La preocupación por la pobreza en boca del presidente de la SRA tiene el mismo valor que la preocupación del verdugo por la salud del condenado a muerte.

En suma:

"La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable
y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito".

Por eso, que la Sociedad Rural mejor no hable de la Patria.
Julio Fernández Baraibar

sábado, 18 de julio de 2009

Huellas nazis entre nosotros

Adolf, Eduard Roschmann, Erich Priebke o Aribert Heim, pueden resultar nombres nazis más que conocidos para la Patagonia.

Pero cuanto más se indaga, más aparece: Joseph Mengele, Albretch Boehme y Erwin Fleiss, esta vez en el Alto Valle. Y hasta una hipótesis con el arribo de submarinos y el propio Adolf Hitler.

Una investigación periodística impresionante que revela las huellas de los Nazis fugitivos en nuestra región.


Escribe: Nicolás Tamborindegui.

Como fantasmas de hechos todavía no aclarados del todo, los nazis aún caminan entre nosotros. Sí, entre nosotros los neuquinos, y no hablamos solamente de aquellas personas que apoyaron desde la zona al polémico partido nacionalsocialista, sino a verdaderos criminales de guerra, personas responsables de múltiples asesinatos y de algunas de las más horrendas torturas imaginadas por el hombre. ¿Cómo se vinculan semejantes asesinos con una región tan distante de Alemania y de la segunda guerra mundial? Simple, apoyados por el gobierno de Juan Domingo Perón, y en el marco de una compleja operación de inteligencia (y con un interés económico, por supuesto) soldados y jerarcas de las SS llegaron tras la segunda guerra mundial a la Patagonia, por entonces despoblada, para comenzar una nueva vida, en la mayoría de los casos con identidades y pasaportes falsos, extendidos principalmente por la Cruz Roja a través de Embajadas argentinas.

En los Alpes patagónicos

¿Por qué elegir la Patagonia y no cualquier otra parte del globo? Porque el gobierno alemán, cuando cae Stalingrado y hay problemas en el Mediterráneo y en Italia, y la caída del Tercer Reich era algo previsible, comenzó a idear, a través de áreas de inteligencia en todo el mundo, un plan de fuga para los principales jerarcas del régimen nazi. Se pensó (y se buscó) un lugar muy difícil de encontrar y lo suficientemente alejado del conflicto bélico mundial: podía ser Mongolia, el Sahara o la Patagonia, siendo esta última opción la mejor concebida, debido a la baja densidad poblacional, a lo arraigada de la cultura germana por aquel entonces (de los pocos habitantes varios eran de habla alemana, y también había empresas radicadas en la zona), a la vasta extensión territorial y a la ya mencionada ayuda y protección a cambio de billetes del gobierno peronista. Todos estos condimentos hacían de nuestra Patagonia, en las décadas del 40 y del 50, el lugar ideal para vivir en la clandestinidad.

Así, “nenes” como Adolf Eichmann, Eduard Roschmann, Erich Priebke o Aribert Heim se asentaron principalmente en la cordillera, ya que encontraron parecidos los paisajes de Bariloche y Villa La Angostura a los de los Alpes europeos. Eichmann, por ejemplo, fue uno de los criminales más buscados de la historia. Vivió en nuestro país bajo el nombre falso de Ricardo Klement. En 1956 fue descubierto en Bariloche en el contexto menos sospechoso: un concurso de filatelistas. Cuatro años más tarde, en mayo de 1960, agentes del servicio de seguridad israelita lo atraparon en Buenos Aires y lo llevaron a Jerusalén, donde fue enjuiciado por una corte de ese país. Aun durante el proceso judicial su cabeza tenía precio, a tal punto que declaró desde una cabina de cristal a prueba de balas. Fue acusado y condenado a muerte por 15 cargos contra la comunidad judía y crímenes contra la humanidad. El 1 de junio de 1962 fue ahorcado, siendo la única vez que Israel ha decretado una sentencia de muerte.

Eduard Roschmann fue durante la segunda guerra mundial capitán de las SS y comandante del tristemente célebre campo de exterminio de Riga, Letonia, donde fue responsable de la muerte de 40.000 judíos. Se hacía llamar Friedrich Wegner y las autoridades de inmigración argentina lo registraron con el nombre apócrifo de Federico Wegener en 1948, cuando ingresó de manera clandestina. Se le reconoce un paso por Buenos Aires y también varias “idas y vueltas” entre la localidad de Puerto Montt, en el sur de Chile, y Bariloche. Allí, en el hospital de esa ciudad fue atendido por una enfermera quien tiempo después lo reconocería por una particularidad: había perdido los dedos de los pies por congelamiento cuando en Europa tuvo que escapar de sus captores caminando descalzo por la nieve y el hielo. Esa no sería la única fuga de Roschmann, utilizó los caminos cordilleranos de nuestra provincia y algunos pasos fronterizos no convencionales para despistar a quienes estaban detrás de su pista. Su búsqueda fue tan famosa que el escritor de best sellers Frederic Forsyth escribió una novela basada en su vida. Se llamó Odessa, se publicó en 1972 y dos años después fue llevada al cine. Murió el 10 de agosto de 1977 en un hospital de Asunción, Paraguay, país al que había llegado escapando de la ley.

La situación de Erich Priebke es más reciente, de hecho hoy continúa con vida a los 96 años en Italia, luego de ser extraditado por nuestro país. Fue quien comandó la denominada Masacre de las Fosas Ardeatinas, en la cual fueron asesinados 335 ciudadanos italianos. Tras la guerra se radicó en Bariloche, donde llegó incluso a ser director del Instituto Cultural Germano Argentino de esa localidad. Vivió tranquilamente sin ser molestado hasta que en 1994 fue descubierto por Sam Donaldson, un periodista de una cadena de televisión estadounidense que había llegado a la ciudad en busca de otro nazi, Reihard Kops, quien, al verse acorralado, reveló la identidad de Priebke como un buen “soplón”. Fue juzgado cuatro años después en Italia y condenado a cadena perpetua.

Pero el caso más publicitado de los últimos años es el de Aribert Heim, denominado como el “Doctor Muerte”. Antiguo médico de las SS, era buscado como responsable del asesinato de centenares de personas, principalmente españoles, en el campo de concentración de Mauthausen en 1941, aplicándoles inyecciones en el corazón, de fenol, agua o petróleo, entre otros crueles y macabros procedimientos. El 19 de junio del año pasado se anunció que podría estar viviendo, con 92 años, en Puerto Montt, Chile, donde reside su única hija, Waltraut Bösser, por entonces de 63 años de edad. También se mencionó que podía estar en Bariloche o a mitad de camino entre ambas ciudades. Por eso, a esa zona arribó una delegación del centro Simon Wiesenthal encabezada por el director Efraim Zuroff, impulsor de la operación denominada “Última oportunidad” que se inició en el año 2002 en Europa y que más tarde se amplió a países de América Latina, principalmente a la Argentina y a Chile para atrapar a criminales de guerra que presuntamente se encontraban con vida. Finalmente se supo pocos meses después, tras la fallida localización en la Patagonia, que Heim falleció en 1992 en El Cairo, Egipto, a causa de un cáncer de colon, según el relato de uno de sus hijos.

Nazis en el Alto Valle

Si bien la gran mayoría de los criminales y jerarcas nazis optó por la zona de los lagos como lugar de residencia o de paso, otros eligieron el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, y acá hay que detenerse en tres nombres: Joseph Mengele, Albretch Boehme y Erwin Fleiss.

De todos ellos, es Mengele el más (tristemente) célebre. Se lo conocía como el “Ángel de la muerte”, vestía de impecable blanco y olía siempre a lavanda. Se trataba de un médico que, a través de macabros experimentos, mataba con frialdad y sin preocupaciones, principalmente en el campo de concentración de Auschwitz. Estaba obsesionado con la genética y principalmente con el hallazgo de gemelos. A nuestro país ingresó con el nombre falso de Helmut Gregor, tuvo un consultorio médico en Buenos Aires y luego se dedicó a visitar asiduamente nuestra zona (también Bariloche y la cordillera). Lo vieron en Allen y en Cervantes, donde solía quedarse varios días en una chacra a la vera de la ruta. Murió ahogado en una playa cercana a San Pablo, Brasil en 1979.

Esa chacra en la que Mengele pasaba sus días valletanos era propiedad de Albrecht Boehme, misterioso teniente piloto nazi que se radicó en el Alto Valle y llegó a ser presidente de la Cámara Agraria de Cervantes. Por su ubicación, tenía contacto permanente con la VI brigada de Infantería de Montaña ubicada en nuestra ciudad. No solamente Mengele sino varios otros nazis importantes se hospedaron en la propiedad de Boehme. Murió allí en 1977.

Erwin Fleiss vivió en Cipolletti, donde murió en 1964. La historiadora Rosana Süther, directora del museo Gregorio Álvarez de Neuquén, en su trabajo “Erwin Fleiss, el jerarca nazi que vivió en el Alto Valle - Parte de la tesis en licenciatura Identidad sociocultural y política de las colonias germanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, 1920 -1950″ cuenta incluso de su multitudinario funeral, inusual para la época en esta ciudad: “Cuando salíamos del puente carretero, el cortejo fúnebre ya había pegado la vuelta en la Coca Cola. Y cuando nosotros íbamos llegando a la Coca Cola, todavía salían autos del puente carretero, y eso que estamos hablando del año 1964″.

En su investigación, Süther reseña que “en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, Erwin Fleiss se dedicó a la venta de equipos de aspersión y fertilizantes de la química Monsanto, recorría las chacras en un rastrojero sin sospechar sus vecinos de que posteriormente el CEANA lo señalaría como un jerarca nazi”. La CEANA no es otra que la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades Nazis en Argentina creada durante la segunda presidencia de Carlos Menem por idea del canciller Guido Di Tella. En el listado de criminales de guerra que dio a conocer esta comisión a principios de la primera década de nuestro siglo, figura Fleiss y su domicilio en la provincia de Rio Negro. Así, se supo con el correr de los años que Neuquén, Cipolletti, Allen y otros puntos en el Alto Valle eran lugares de paso para los nazis que iban desde la zona de los lagos a Buenos Aires.

La Patagonia de Hitler

Tres casos documentados y confirmados que se suman a otro, que tiene, por ahora, más aires de leyenda, y que dice que el propio Adolf Hitler nunca se suicidó en Berlín en 1945, sino que escapó en avión hasta Noruega y desde allí en un submarino hasta la Patagonia, donde vivió hasta su muerte. Un investigador italiano llamado Patrick Burnside, y otro argentino, Abel Basti, investigaron esta historia y dan fe de que el fürer echó raíces en nuestra provincia.

Todo habría comenzado con el plan de fuga ya mencionado que fue ideado por el gobierno alemán ante la caída del Tercer Reich. Dos submarinos arribaron a una playa desierta en la zona de Caleta de los loros, en el Golfo San Matías, Río Negro en 1945. De uno de ellos habría desembarcado Hitler junto a su esposa Eva Braun y varios secuaces y tras un extenso viaje habrían llegado hasta la estancia San Ramón, en Dina Huapi. Se trata del primer campo alambrado de la Patagonia, perteneciente a capitanes alemanes y centro total de la actividad en Bariloche y zona de influencia por aquellos años. Esa habría sido su primera morada patagónica.

Dos años después, Hitler y compañía se habrían trasladado a Inalco, una imponente estancia ubicada al pie del Lago Nahuel Huapi, en Villa La Angostura, obra del arquitecto Alejandro Bustillo (el mismo del centro cívico de Bariloche). Los planos de esta obra estaban realizados íntegramente en alemán, pese a que el dueño, el abogado porteño Enrique García Merou, no hablaba una palabra en ese idioma.

“Inalco es una anomalía porque es la réplica en escala del Bergof, la residencia de Hitler en Bavaria. En escala porque la casa grande en el Obersalzberg estaba rodeada por las casas de los amigos o prominentes del partido, había cuarteles, granja y una casa de té, entre otras, todo un conjunto dentro de miles de hectáreas, esto se repite en cientos de hectáreas en Inalco: un mini puerto, una fuente tirolesa, grandes y jerárquicas edificaciones, la casa de té, el muelle para barcos, el galpón para hidroavión y la rampa para subirlo”, contó el investigador Patrick Burnside.

“Al igual que el Bergof, Inalco mira hacia el sur, todas las casas en la Patagonia miran hacia el norte para ser calentadas, ser alcanzadas por el sol. La edificación está hecha a la sombra de un bosque y no mirando hacia el sol, porque la única enfermedad real que sufría Hitler era de adenoides, de tiroides, no los mitos que se crearon. En aquella época no se operaba, no existían los medicamentos de hoy. Lo que se aconsejaba era un clima frío, de media altura, seco, que hacía bien a la salud y podía contener la enfermedad”, agrega Burnside.

Además de estas dos residencias, la leyenda y las investigaciones de Burnside y Basti afirman que Hitler fue visto también en Córdoba, Mendoza y Mar de Plata de manera ocasional. Se dice que murió en la estancia Bella Vista, en El Calafate, provincia de Santa Cruz, en la década del 60.

INALCO. Significa “Cerca del agua”. Se trata de una estancia construida en 1943 al pie del lago Nahuel Huapi que habría albergado a Adolf Hitler en Villa La Angostura.
Los submarinos
Otro de los misterios más apasionantes sobre la presencia nazi en la Patagonia son los submarinos, esos mismos que habrían traído a jerarcas y al propio Hitler: estarían hundidos actualmente en la zona de Pozo Salado, muy cerca de la caleta de los loros, en aguas del Golfo San Matías, provincia de Rio Negro. Los submarinos serían dos, uno de los cuales estaría partido en dos partes; ambos tendrían aproximadamente diez metros de arena encima acumulada por el paso de los años debido a las condiciones geográficas de la zona, además de estar, en pleamar, a 12 metros de profundidad.

Las últimas imágenes satelitales que genera el programa Nasa World Wind dan cuenta de dos “manchas blancas” muy cerca de la costa. Zoilo Bonifacio, encargado de la estancia “La Madreselva” en esa zona, dijo haber escuchado historias de parte de un peón ya fallecido y de su patrona, que decían que “hace 60 años, los submarinos aparecían y desaparecían en la playa”. Eduardo Frías, un veterinario y fotógrafo aficionado de Viedma, pudo ver los restos de lo que sería la nave partida durante una bajamar extraordinaria en 1991.

Desde fines de la década del 90 se han registrado seis expediciones en el lugar para encontrar estos submarinos, incluso una realizada por el gobierno de Carlos Menem y otra de bandera finlandesa, pero sin resultados positivos, más allá de registrar anomalías magnéticas en la zona. Para el investigador Patrick Burnside, la falta de resultados se debe a que la búsqueda siempre se orientó hacia la derecha de Caleta de los loros, cuando en realidad debe buscarse hacia la zona de Pozo Salado y Punta Mejillón, tal como lo indican las fotos satelitales. Para el buzo profesional Luis “Tony” Brochado, que participó en varias de estas expediciones, hace falta tecnología satelital y elementos muy modernos y costosos, además de tiempo, como para poder obtener resultados, en una zona complicada para trabajos acuáticos.



CALETA DE LOS LOROS. Reserva natural ubicada entre Viedma y San Antonio Oeste, donde estarían hundidos dos submarinos nazis cerca de la costa.

En la mira de los nazis

REUNIÓN PRO NACIONAL SOCIALISTA EN EL VALLE. Década del 30.

El diario porteño “Noticias Gráficas” publicó el 30 de marzo de 1939 un documento dirigido al jefe del Grupo de la Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) en la Argentina, Alfred Muller, y al Alto Comisionado del Estado Ritter von Epp, a cargo de la Oficina Colonial de la Dirección del Tercer Reich, en el que se detallaba la situación geográfica, económica y social de los territorios de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en relación con la población y el capital alemán existente (…) Este documento afirmaba que “…se ha llegado a la conclusión en el sentido de que hay tierra con una relación de un habitante por cada cinco kilómetros cuadrados a considerarse naturalmente como tierra de nadie, si bien en el caso que nos ocupa, por conceptos jurídicos anticuados, aun figura la República Argentina como poseedora. Pero hasta ahora, ningún gobierno argentino ha llenado las obligaciones correspondientes al derecho de posesión, de colonizar esas tierras y de llevarlas a prestar un servicio social que beneficie a la humanidad. Ni el gobierno actual ni futuros gobiernos de Argentina serán capaces ni tendrán intención de cumplir con estas sus obligaciones, por lo que, desde el punto de vista contemporáneo no tiene ningún derecho de hacer valer en forma” (sic) (…) El problema sobre los planes nazis de ocupación de la Patagonia, además de generar las observaciones, críticas y campañas periodísticas en defensa del territorio nacional, también alcanzó la Cámara de Diputados. Allí el legislador socialista Enrique Dickmann encabezó una dura campaña contra los nazis entre 1938 y 1939 y publicó “La infiltración nazifascista en la Argentina”. En ese marco, denunció a los nazis o a técnicos de filiación nazi en importantes reparticiones públicas, incluidas las de la zona: (…) En Parques Nacionales, en Bariloche, actúa el nazi Kains. En Zapala, Neuquén, el encargado de la usina de Luz y Fuerza es el nazi Carlos Maubach, dirigente también de la Legión Cívica. El presidente municipal de Zapala es nazi, se llama Martín Cirilo Etcheluz. El director de los Boy Scouts de Neuquén es nazi, Otto Max Neumann, que dirige el periódico ‘El Territorio’” (…) ¿cuáles fueron las razones para que Enrique Dickmann señalara a Otto Max Neumann como el nazi local? Otto Max Neumann fue director de “El Territorio”, uno de los periódicos pioneros del Alto Valle de las provincias de Río Negro y Neuquén desde 1929, y a partir de 1931 comenzó a publicar el periódico en alemán “Der Bote”, que constituyó el vehículo de expresión por excelencia de la colectividad germana e intentó articular la inserción de los germanos en la vida política, social y económica local. (…) Es difícil reconstruir la genealogía del nazifascismo en la historia del Alto Valle.

Sin embargo, existen indicios como las fotografías mencionadas de 1934-1935, que corroborarían de alguna manera las denuncias de Dickmann. Estas fotografías retratan aproximadamente a un centenar de alemanes reconocidos de la colectividad alemana, entre ellos, Otto Max Neumann, entre mujeres adultas y niños, con exposición de las banderas alemana y argentina y una gran esvástica detrás, símbolo del nazismo imperante en Alemania.

Del trabajo de investigación de Rosana Süther presentado en IX Jornadas de Historia de la Fotografía Argentina (Rosario, 2006), publicado en diario Río Negro (16/12/2007).

La investigación para la TV

Canal 7 Noticias de nuestra ciudad realizó una profunda investigación sobre el tema, que se pudo ver dividida en cinco capítulos durante la primera semana de junio y luego en forma de un programa especial de dos emisiones. “Nazis en la Patagonia” incluyó la presencia alemana en el Alto Valle, la leyenda del escape de Hitler, el recorrido por la estancia en la que habría vivido, la historia de los submarinos hundidos en el Golfo San Matías y las andanzas del “carnicero de Riga” (Eduard Roschmann) por la cordillera. Se recopilaron imágenes y valiosos testimonios en el Alto Valle, Bariloche, Villa la Angostura, Caleta de los loros y San Antonio Oeste. Luego de que Telefe emitiera el informe en todo el país, la Prefectura Naval se interesó por la posición de los submarinos hundidos y está planeando una expedición al lugar que marcan las coordenadas aportadas por el documental. El trabajo también se pudo apreciar en Israel, a través de la señal Telefe Internacional.

Publicada en Revista Altoparlante / AÑO III / NRO. 30 / JULIO 2009 / Neuquén, Patagonia, Argentina.

sábado, 11 de julio de 2009

El adios a Raúl Alfonsín

El ex presidente Raúl Alfonsín falleció el 31 de marzo de 2009. Un homenaje de Canal 7 TV Pública que recorre el fin de la dictadura y las virtudes y los errores de su presidencia desde 1983 hasta 1989. También el homenaje que en vida le hizo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner colocando un busto en la Casa Rosada, resultó una de las últimas aparaciones de Alfonsín en los medios de comunicación.


"En esta galería de presidentes conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del pueblo de forjar un destino propio, con aquellos que fueron impuestos o se impusieron por la fuerza como consecuencia por la frustración de aquellos anhelos. Si los contamos, todavía encontraremos seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el pueblo. Esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983, no hubo ni habrá aquí más presidentes de facto".

Raúl Alfonsín, en el homenaje que le propinó la presidencia de la Nación durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con la presidenta como anfitriona.

Biografía:

Raúl Ricardo Alfonsín (* Chascomús, Buenos Aires, 12 de marzo de 1927 – † Buenos Aires, 31 de marzo de 2009) fue un abogado, político, estadista y promotor de los derechos humanos argentino. Fue concejal, diputado provincial, diputado nacional, y senador nacional.

En 1983, tras las elecciones presidenciales, asumió el cargo de Presidente de la Nación Argentina, con lo cual finalizó el período de gobierno del Proceso de Reorganización Nacional. Fue también el fin de los golpes de Estado en Argentina, ya que no hubo nuevos golpes de estado desde entonces hasta la actualidad. La gestión de Alfonsín es conocida principalmente por la realización del Juicio a las Juntas, así como también por el Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile y la formación del Mercosur. En reconocimiento a su fecunda política internacional le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1985.[2]

Alfonsín entregó el mando a Carlos Saúl Menem en 1989 en forma anticipada, en medio de un proceso hiperinflacionario.

Tras dejar la presidencia realizó el Pacto de Olivos con Menem, que permitió la realización de la Reforma de la Constitución Argentina de 1994. Unos años después participó en la formación de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, que llevó al gobierno a Fernando De la Rúa.

Falleció el 31 de marzo de 2009 debido a un cáncer pulmonar. Se decretaron tres días de duelo nacional y miles de personas concurrieron a la ceremonia de entierro, que mantuvo su féretro en el Congreso y luego lo trasladó al Cementerio de la Recoleta.

domingo, 24 de mayo de 2009

Señor Vicepresidente

Letra:

Señor vicepresidente,
Qué valiente
Perdón que no lo tutee,
Yo tuteo a mis hermanos
A mis amigos y a mi gente,
Y usted de mi confianza
Se ha burlado arteramente
Entonces por qué tutearlo,
Con la T en la inicial
Si usted no merece trato
Ni saludo familiar.

Señor vicepresidente,
Doble agente,
Ya no me vicepresida
Aunque un empleo corriente
No es muy fácil que consiga,
Tal vez de arquero suplente
O fabricando discos truchos
O mejor de carpintero
Con su afilado serrucho.

Señor vicepresidente
Qué tonto es hacerse el vivo
Decídase ciertamente
Si es activo o es pasivo.

Señor vicepresidente
Le sugiero otro adjetivo
Llámese directamente
Señor vice negativo.

Señor vicepresidente,
Toy caliente...
Perdón que no lo putee,
Pero una buena puteada
Lo convierte en más decente
Y a usted, señor, la decencia
Le ha faltado últimamente,
Entonces por qué putearlo
Con la P en la inicial,
Si usted no vale siquiera
Que yo me esfuerce al putear.

Señor vicepresidente,
Incoherente...
Ya no me vice traicione.
No repte como serpiente
Conspirando en los rincones,
Mejor búsquese un trabajo
Y límpiese el orgullo roto,
Aunque quien va a contratarlo
De ayudante o copiloto.

Señor vicepresidente,
Por ahora me despido.
O dicho correctamente,
Yo me quedo,
Usted se ha ido.
Porque el voto de la gente
No se arroja en el olvido.

Señor vicepresidente,
Es usted el despedido.
Señor vicepresidente,
Qué se siente.
Señor vicepresidente,
Repelente...
Deprimente.
Suficiente.

Ignacio Copani