Mostrando entradas con la etiqueta 1952. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1952. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de julio de 2009

María Eva

Letra:

María Eva nació en Los Toldos,
no en un estudio de filmación,
supo beber del dolor de todos,
no sólo cuando se alzó un telón.

Eva no es un cuento,
no respeta un guión...
María Eva nació en Los Toldos...
Evita en nuestro corazón.

María Eva se fue en invierno...
Julio de un negro cincuenta y dos...
Arden los ojos de los más buenos,
lloran por Eva, niegan su adiós.

No regala un pueblo...
tanta devoción.
María Eva se fue en invierno...
Evita no.

Qué sabe un coreógrafo en Londres
de esta historia...
Qué sabe del beso que esconde
nuestra memoria...

De los abrazos descamisados,
de un país sembrado
de dignidad...
Semilla de Evita que un día florecerá.

María Eva nació en Los Toldos,
no en una Opera de ficción,
después Evita en los barrios rotos,
por cada fábrica renació.

Eva no es un cuento...
Es revolución.
María Eva nació en Los Toldos...
Evita en vos.

Qué sabe un coreógrafo en Londres
de esta historia...
Qué sabe del beso que esconde
nuestra memoria...

De los destierros,
de los agravios,
de los hermanos que hoy no están,
por ir tras su huella y sus pasos de libertad.

Dame el sol de tu ternura...
enseñame a no aflojar ...
Soy uno entre millones,
en los que vuelve Eva y sus razones una vez más.

Tu privilegiado fui...
Me diste un tiempo feliz
y leyes para seguir...

Yo...
después del año dos mil,
aunque no te conocí,
te quiero desde que nací.

Qué sabe la crítica en Broadway
de esta historia...
Del verso y la música que honran
nuestra memoria...

Las marquesinas y las vidrieras,
un día brillan,
otro no están...
En mi país la bandera de Eva es inmortal.

Letra y música: Ignacio Copani

domingo, 27 de julio de 2008

Eva Perón, 19 años después

Fuente: Revista Panorama, 27 de julio de 1971.

Era un atardecer pesado de Buenos Aires. El sábado 26 de julio de 1952 no parecía vivirse un día invernal; sin embargo, a las 20.25 una corriente helada atravesó las barriadas más humildes, se enroscó en los hogares de la clase media, rozó el barrio Norte y se hundió en el centro mismo del sentimiento del país. A esa hora, Eva Duarte de Perón -Evita- fallecía, rodeada por su esposo, sus hermanos y el médico, Ricardo Finocchietto.

Un largo, infinito velatorio, se extendió por los días y las semanas siguientes: filas interminables de hombres y mujeres se agolpaban en el local de la Confederación General del Trabajo para ver el cuerpo muerto y embalsamado por el doctor Ara.

Durante 41 meses, el cadáver de “la Abanderada de los Humildes” reposó en la CGT. El 22 de diciembre de 1955 un piquete de oficiales de Ejército, bajo el mando del coronel Carlos Moore Koëning -jefe del Servicio de Inteligencia del arma- procedía a retirar del segundo piso de Azopardo 702 el ataúd con el cuerpo de la compañera de Perón. “Podía ser profanado o utilizado como bandera de una guerra civil. Por eso llegué a una conclusión: había que sacarlo de allí muy rápido”, arguyó el oficial ante Panorama, dos años atrás.

Aquellos eran los días más duros de la Revolución Libertadora: la palabra “revancha”estaba a la orden del día.

Historia de una búsqueda
Desde entonces el destino de los restos se convirtió en una de las incógnitas más apasionantes de la política argentina. Una incógnita que acaso llegue a develarse en las próximas semanas cuando Jorge Daniel Paladino -el virrey de Perón- viaje a España a conversar con el “Líder”. ¿Dónde han reposado el cuerpo o las cenizas de“la Dama de la Esperanza”durante estos años? Es casi posible enumerar las versiones y teorías que circularon para dar respuesta a esa pregunta. Primero se creyó que los restos pasaron a una guarnición. Más tarde quiso la leyenda que los ataúdes se multiplicaran hasta llegar a 25 y que otras tantas misiones -todas falsas, salvo una- llevaran esos sombríos presentes a puntos distintos: Bélgica, Alemania, el Vaticano. La literatura propuso un detalle: “el cuerpo está parado, vertical” hizo declarar Rodolfo Walsh al anónimo militar que protagoniza su cuento Esa Mujer. También se supuso que un organismo dependiente de la Marina se encargó de cremar los restos y sepultarlos en medio del Río de la Plata. ¿Quiénes son los poseedores del secreto? Uno de ellos, sin duda, era Pedro Eugenio Aramburu y quizás se lo llevó a la tumba.

Palabras, palabras
Manuel de Anchorena, -ex candidato a concejal de la UCRP-, estanciero nacionalista que últimamente corteja al General Perón, viajó la semana última de la Santa Sede. ¿Tal vez para lograr allí la devolución del cuerpo? Armando Puente, corresponsal de Panorama en Madrid, alcanzó a detectar las agitadas tramitaciones del embajador en Italia, almirante Argüelles y de monseñor Ángel Bonamín. Ellos se habrían reunido con Anchorena y con el flamante embajador argentino ante Franco, brigadier Jorge Rojas Silveyra para dar los pasos finales en la reaparición del cadáver. No obstante, la gestión fue recubierta de una discreción impenetrable.

El viernes pasado, horas antes de cumplir el rito anual del homenaje a Evita, Juana Larrauri -secretaria de la rama femenina del peronismo- arriesgó una opinión: “A la Señora no le perdonaron nunca que fuera joven y hermosa. Ese es el valor que más le importa a las mujeres de la oligarquía, lo único que jamás le disculparán”.

Amado, aborrecido, el cuerpo de Evita fue arrancado violentamente del lugar que le correspondía. Será mucho, mucho más difícil quitarle su memoria a la inmortalidad. Y sin duda también debe ser incluida en el Gran Acuerdo Nacional.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

viernes, 25 de julio de 2008

Argentina llora por Evita

El 26 de julio de 1952 por cadena nacional, un locutor anunció: “Son 20.25, hora en que Eva Perón, jefa espiritual de la Nación entró en la inmortalidad”. Falleció "Evita", la mujer de mayor influencia social y política en la historia argentina. Tenía sólo 33 años de edad.

Evita nació el 7 de Mayo de 1919 en Los Toldos (Provincia de Buenos Aires-Argentina), y murió en Buenos Aires el 26 de julio de 1952.

Evita, hija ilegítima de una cocinera, se convirtió en la amante del coronel Perón cuando era adolescente, siendo cantante y actriz radiofónica y cuando en 1945 aquél fue detenido, ella movilizó a los sindicatos para que lo liberaran.

Participó -ese año y el siguiente- en la campaña presidencial de su marido. Cuando un año más tarde accedió a la presidencia, ella se convirtió en una poderosa líder a su lado.

A pesar de que nunca tuvo un puesto oficial en el gobierno, Evita actuó de facto como Ministro de Salud y Trabajo. Luego de eliminar los subsidios a la tradicional Sociedad de Beneficencia, ganándose gran cantidad de enemigos en la elite tradicional, la reemplazó con la Fundación Eva Perón, la cual fue sostenida por uniones "voluntarios" y contribuciones más aportes de la lotería nacional y otros fondos. Estos recursos fueron utilizados para establecer cientos de hospitales, escuelas, orfanatos, casas para personas de edad y otras instituciones de caridad.

Evita fue gran responsable del voto femenino y formó el Partido Feminista Peronista en 1949.
En 1951, a pesar de padecer de cáncer, fue nominada para la vicepresidencia, pero el ejército la forzó a renunciar a tal candidatura. Esto fue un punto que marcó su declive político.

Aunque su vida fue corta, impulsó toda una serie de transformaciones sociales. Cuando Eva Perón falleció a los 33 años, en la radio se anunció: "¡Nuestra líder espiritual ha muerto!". Paladín de los "descamisados" de Argentina, superó en popularidad a su marido, el presidente Juan Domingo Perón.